jueves, 21 de agosto de 2008

Cero en Lingüística o epístola ecuménica (EXCLUSIVO)


a quien no ve la viga en su ojo


Escribe: Walter L. Bedregal Paz

Hace un par de días, luego de una invitación de la Alianza Francesa y un par de grupos literarios de Arequipa para un coloquio sobre poesía Sur peruana, a mi retorno a Juliaca estuve leyendo los comentarios que se están haciendo en torno a la antología «Aquí no falta nadie», texto de reciente publicación. Leía las apreciaciones de Ricardo Gonzáles Vigil, Ulises Juan Zevallos Aguilar, de poetas seleccionados y de algunos entendidos en cuestiones poéticas. Sin embargo, me sorprendió encontrar en el Diario Los Andes del 27 de julio, un comentario firmado por Feliciano Padilla. Luego de leer sus argumentos pueriles[1] sobre un anterior comentario mío publicado en el mismo Diario, quedé realmente sorprendido por la falta de formación literaria, académica y personal del mencionado docente.

Todo parece indicar que con este tipo de docentes en la UNA- Puno , evidentemente nunca podremos tener estudiantes que todos quisiéramos, es decir de calidad. Hay que tener en cuenta el enorme valor y vigencia de la interacción lector-escritor en el discurso escrito como base para el proceso de capacidades comunicativas, en sintonía con el carácter dialógico e interactivo del lenguaje escrito. Para lectores literales o denotativos como Padilla, se sugiere leer el método de análisis diseñado por Tirkkonen-Condit que propone el modo de organización textual «situación-problema-solución-evaluación» como columna vertebral de cualquier texto argumentativo. Hay fundamento teórico y empírico suficiente como para pensar que el uso que hacemos los hablantes del lenguaje es con el fin de alcanzar algún objetivo concreto y que, por tanto, cuando argumentamos, manipulamos los elementos lingüísticos a nuestro alcance para persuadir a nuestro oyente/lector. Más concretamente, hay autores que establecen un vínculo entre la organización temática, discursiva y esquemática del texto, es decir, la organización de los distintos argumentos a lo largo del texto, y las estrategias textuales que desarrollan los autores, entendidas éstas como variaciones conscientes del modelo de organización textual predominante en un texto con un fin determinado.

Argumentar es el arte de razonar a partir de opiniones generalmente aceptadas, siendo esta actividad un signo distintivo de los seres racionales. Al igual que en tiempos de Aristóteles y Cicerón, la argumentación oral o escrita, es todavía un tema de mucho interés para escritores, filósofos, estudiantes de lógica y retórica, antropólogos, sociólogos, psicólogos y lingüistas. En otras palabras, el investigador o los pretenciosillos que quieran analizar lingüísticamente algún texto, algún principiante en este rubro, Padilla puede ser un buen ejemplo, se le sugiere que aborde el estudio de la argumentación y que busque una definición de la misma en base a esquemas en donde pueda comenzar desde la retórica del discurso. Hay una gran variedad de respuestas y entidades discursivas, por ejemplo, desde la lógica, una argumentación es un tipo de razonamiento; desde la retórica, la argumentación comprende el conjunto de técnicas persuasivas que organizan el discurso persuasivo; desde la pragmadialéctica de Van Eemeren y Grootendorst, argumentar es un acto de escritura o habla/escritura complejos que se realizan al defender una o varias proposiciones (=argumentos o premisas) para apoyar o rechazar una o varias proposiciones diferentes (=conclusiones); desde la psicología social o cognitiva, la argumentación se basa en el intento de modificar la actitud del interlocuto, la vitalidad del constructo; etc.

Estudiosos de la retórica clásica volcaron sus esfuerzos en escribir libros que versaran en el arte de persuadir eficazmente, bien basándose en el ethos, pathos y logos aristotélicos, bien basándose en los cinco cánones romanos de la retórica desarrollados por Cicerón en su «De inventione»: inventio, dispositio, elocutio, memoria y pronuntiatio. En este punto, sería de aplaudir que el profesor Padilla revise dos líneas de estudio de la argumentación que han tenido una gran difusióna: la pragmadialéctica de Van Eemeren y Grootendorst y «la argumentatividad radical», de Ducrot y Anscombre.

Los siguientes 15 parágrafos, que en realidad son 44, pero este adelanto constituye una primera lectura como las claves para entender las limitaciones de Padilla, y también para notar mis puntos de vista con lo mencionado líneas arriba y finalmente engarzar con los dos párrafos finales:



I


Cualquiera que, haciendo violencia a su propia naturaleza, pretende cubrirse por apariencias de virtud y talento, no hace más que poner en evidencia sus múltiples defectos.

II

Todo indica que el respetado escritor Feliciano Padilla no ha entendido, tampoco podrá entender, que una antología no puede ni debe ser el libro en donde el autor se convierte en el vocero de sus amigos, de sus compañeros de trabajo. En el camarada de maestros y alumnos, aunque estos últimos, para Padilla, no existen en el mundo de la literatura, ya que serían una ridiculez completa.

III

A veces, para algunas personas, la senectud se convierte en un obstáculo de la perspicacia, pues otro punto que no está bien claro para Padilla, es que en el mundo literario, el compromiso intelectual de un escritor está con sus ideas y su escritura, y no con un club, una revista, una escuela o una camada de amigos de un bar de mala muerte.

IV

Lo que propuse con el artículo aludido por Padilla, «El carácter libérrimo de forjar antologías», era, y sigue siendo, el debate serio y no la repetición o el cacareo plumífero, que se sigue deteniendo en la cantidad de poetas seleccionados, sus lecturas del prólogo, ¿cuándo hablará de la poesía?, ¿cuándo podrá escribir algo del corpus poético?, ¿cuándo?

V

Quiero recordarle al «escritor y docente» Feliciano Padilla, que lo importante es ser «escritor y decente» y comenzar por no mentir: en mi antología no digo que Churata sea «doctrinero» y eso no es ninguna «idea descabellada», Churata es un maestro de verdad y debería ser un dios para Padilla. Pero él insiste en ofenderlo, ojalá, por su bien, los apus no le presten atención…

VI

Los argumentos «ad hominen» someten la discusión. Para qué tanta verborrea, si era más honesto y de hombres, además mucho más fácil, decir: «mis compadres zutanos y menganos, que además son narradores, no están en esta antología de poesía, y, por lo tanto, el libro de Bedregal no sirve». La mojigatería de Padilla ha llegado al límite de pretenderse analista de artículos, cuando él mismo, en su carta cometió 29 disparates y en su último comentario se pueden leer 67 errores, increíblemente de toda índole. Lástima que se publiquen comentarios tan deprimentes, tan carentes de imaginación, pues no tuvo ni siquiera ideas para esbozar un título a su grotesco desparpajo escriturario.

VII

Las limitaciones de Padilla, reconocidas por él mismo en su comentario, son sin duda imperdonables, por ejemplo: no sabe que con la lingüística no se hacen reflexiones de tal índole, porque simple y llanamente resulta que esta ciencia no sanciona usos. Si como Padilla quiere desconocer la metáfora en «forjar antologías», ¿desde cuándo los textos tienen tufillos?, ¿desde cuándo hay racismo barato?, ¿cómo es el racismo caro?, ¿desde cuándo hay escritores serranos?, ¿desde cuándo no existe la frase «abundancia de comprensión»? Esta última expresión podría ir con su condición de lector denotativo, pues a leguas podemos comprobar que se ha quedado en el nivel literal[2] de comprensión lectora.

VIII

Si uno conoce al autor, Padilla en este caso, que no descuella por sus dotes intelectuales y morales, sabría que no podía esperarse otra cosa de él, sino simple palabrería, y encima, mal utilizada.

IX

Quiero recordarle a Padilla y a quienes compartan sus arcaicas ideas, que me reafirmo plenamente en el título de mi antología, en el prólogo, en los poetas seleccionados, aunque algunos que él ha llamado «serranos» no merezcan estar en este libro, y esa justamente es la prueba más grande de la autenticidad de la antología.

X

Aunque a mí no me gusta recomendar, a veces hay que hacer excepciones, por amor al prójimo, por eso quiero recomendarle al profesor Padilla, que lea la última edición del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española , estoy seguro que le servirá de mucho y, por supuesto, por si puede completar la faena, a ese esfuerzo puede aumentarle un cursito de comprensión lectora con los niveles básico, intermedio y, si llega al avanzado, yo podría darle alguna dirección, aquí en Juliaca hay buenos docentes. Y si quiere entrar al debate literario, para terminar este parágrafo, el domingo 27 de julio, en el diario Los Andes, José Luis Ramos Salinas escribió un verdadero comentario, hay que aprender de esa capacidad de análisis y discurso, profesor Padilla.

XI

Los buenos escritores no son aquellos que viajan a encuentros de escritores a Cuba, o a cualquier otro país, sino, los buenos escritores son aquellos que escriben apropiadamente, inclusive dentro de una choza construida en la punta del cerro más lejano. Al maestro Padilla, por ejemplo, de nada le ha servido pretenderse lector de tantos años y ejercer el doble de años la labor académica en una Universidad del Estado. Un verdadero escritor nunca ofrece sus libros para obtener lectores, el libro gana lectores por sí solo. Sino, como ejemplo cercano, que vea el caso de mi antología. Debería emplear el tiempo en leer[3], en vez de viajar.

XII

El mundo que habitamos es más amplio, no se limita a un poder transferido o a la edad de la canicie, profesor Padilla. El único poder que sobrepasa los grupos y la turbiedad de las acciones es el poder de la creación, de la autenticidad, precisamente el poder que le fue negado.

XIII

Seguramente, Feliciano Padilla, estará satisfecho creyendo haber llegado a la altura de Barthes, Dérrida, Beaugrande o el mismísimo Teun Van Dijk. Ha pintado una «estupenda» aura con grises de colores... Pero cuidado, ¡qué mala suerte!, ¡viene la lluvia!

XIV

Las invectivas se repiten. La ausencia de debate y de inteligencia ya comienza a enmohecerse, precisamente por la repetición de las acusaciones y los lamentos. Antes de seguir perdiendo el tiempo con bagatelas como las de Padilla, prefiero continuar con el trabajo de la próxima antología de narrativa puneña que ya está en pre-prensa.

XV

No se piense que con estas líneas sea enemigo de Padilla, de ningún modo, por el contrario, lo estimo y lo felicito por ser un intelectual preocupado y haber seguido fielmente mis comentarios, por haber sido un atento seguidor de mis publicaciones. Pero un apunte final, que en la siguiente ocasión no cometa errores ni funja de eximio redactor, tampoco le voy a permitir que se siga colgando de mi libro para buscar nombradía, que busque fama o gloria con su propio esfuerzo, con sus propios libros. Yo, como muchos otros, sé perfectamente lo que decía Montaigne: «Todo hombre lleva en sí el peso de la humana condición». Pero hay que hacer un esfuerzo, y con mayor razón si se es profesor o narrador.


Finalmente, por si no lo sabe el profesor Padilla, la argumentación es una actividad que tiene como objetivo enfrentar y, si se puede, resolver una diferencia de opinión, explorando la justificación de puntos de vista opuestos. Así, la estructura de una argumentación va tomando forma adaptándose a las (posibles) dudas, objeciones y tesis opuestas que se le formulen. De lo anterior se deduce que Van Eemeren y Grootendorst se aproximan al estudio de la argumentación como un proceso, no como un producto, al contrario que los enfoques lógicos o el modelo de Toulmin. En este entender, las suficiencias lingüísticas abarcarán otros espacios que tendrán que ver con las micro-creencias, es decir, aquellas que se realizan lingüísticamente a partir de oraciones simples, pueden ser favorables, neutras o desfavorables con respecto al asunto del que se hable y además, el hablante puede estar en acuerdo o en desacuerdo con cada una de ellas. Zammuner también habla de macro-creencias, que aproximadamente se corresponden con la oración compuesta, y analiza las relaciones semánticas que se dan entre dichas macro-creencias en el discurso argumentativo.

Las macro-estrategias semánticas, que ya habían sido estudiadas previamente por Zammuner, son: a) Explicar, b) Elaborar o expandir, c) Ejemplificar, d) Apoyar un argumento, e) Introducir una discontinuidad semántica, es decir, contraponer creencias opuestas, y f) Derivar una conclusión.

¿Alguna vez podrá Padilla realizar un trabajo serio? ¿Algún día sucederá eso en Puno, si volviendo la cara a la realidad, contamos, por ejemplo con intelectuales como el docente mencionado?

[1] Lo que le compete a un docente, según las pretensiones de Padilla, es hacer un trabajo hermenéutico del texto. Por ejemplo realizar abstracciones y aplicar un modelo de análisis semiótico (Greimas), abstraer y aplicar un modelo de análisis hermenéutico (Ricoeur), abstraer y aplicar un modelo de análisis deconstructivista (Derrida) o, en todo caso, abstraer y aplicar un modelo de análisis textual a partir de la obra de Roland Barthes.

[2] En el proceso de comprensión lectora se realizan diferentes operaciones que, de acuerdo a la capacidad de comprensión, pueden clasificarse en cinco niveles básicos que surgen a partir de una propuesta de Bloom, pero que algunos estudiosos han querido complementar del siguiente modo: 1) Comprensión literal, donde se recupera la información explícitamente planteada en el texto y se la reorganiza mediante clasificaciones, resúmenes y síntesis; 2) Comprensión inferencial, que permite, utilizando los datos explicitados en el texto, más las experiencias personales y la intuición, realizar conjeturas, supuestos o hipótesis, pero siempre en base a lo leído; 3) Comprensión crítica-analítica, mediante la cual se emiten juicios valorativos; 4) Comprensión apreciativa, que representa la respuesta emocional o estética a lo leído, se considera el texto y el autor. 5) Comprensión creadora, que incluye todas las creaciones personales o grupales a partir de la lectura del texto. Es decir, el lector es capaz de crear en base a lo leído.

[3] En cuanto al modo correcto de emplear el tiempo, Padilla podría conseguirse textos como «El grado cero de la escritura», «Sade, Fourier, Loyola», «Barthes por Barthes», «Lo obvio y lo obtuso» y «S/Z» de Roland Barthes. También a Ducrot y su «Polifonía y argumentación», a Escandell y su texto básico titulado «Introducción a la pragmática», una lectura de Hoey y su «Interacción textual», le hará bien leer a Perelman y su reciente texto «La nueva retórica», será un buen duchazo, también al leer ese libro se verá obligado a leer el «Tratado de la argumentación» del mismo autor, bueno, tal vez leer mucho le cause daño, por eso pongo este etc. Creo, sinceramente que serían lecturas clave y, después quizá podría escribir algo serio, esto lo digo viendo sus limitaciones. Al final, estoy seguro me agradecerá, ya que esas son lecturas obligadas y de formación.

martes, 19 de agosto de 2008

Nuevo libro del Doctor


CARE PERU, a través del Proyecto Calidad y Equidad de la Educación Intercultural en Puno – KAWSAY, viene apoyando, decidida y comprometidamente, con el mejoramiento de la calidad de la Educación en la Región de Puno a través de la construcción del Proyecto Curricular Regional (PCR) en asocio con la Dirección Regional de Educación DREP y la participación de actores claves de la comunidad local y regional en el marco de la Educación Intercultural y Bilingüe.

Por las propias características educativas que presenta el departamento de Puno, heredera de las culturas andinas quechuas, aymaras y amazónicas, constituye un contexto singular tanto en lo geográfico, cultural, social; como en lo político, por lo que demanda una propuesta de desarrollo educativo que implique la recuperación y fortalecimiento del conocimiento andino – amazónico, sin dejar de tomar en cuenta los propios procesos interculturales surgidos por el contacto y la influencia de otros espacios culturales que han constituido escenarios de dialogo, en algunos casos; y en otros, de conflictos, los que es necesario afrontarlos desde una propuesta de educación intercultural.

Esta alternativa educativa debe contar con medios efectivos para su desarrollo, considerando las demandas de los actores sociales educativos, así como las políticas educativas del nivel nacional y regional las que han sido incorporadas y delineadas en el Proyecto Educativo Regional PER. Este documento orienta la educación regional y considera como uno de los nudos críticos de la baja calidad de la educación en nuestro contexto, los problemas de un currículo descontextualizado, a la vez que establece como acción prioritaria la construcción e implementación de un Proyecto Educativo Curricular (PCR) adecuado a la realidad educativa de la región y que contribuya a mejorar los niveles de aprendizaje de los estudiantes de los diferentes niveles educativos de la educación básica.

Las dos demandas que se escucharon reiteradamente en los espacios de dialogo generados fueron:“Queremos que nos respeten”, “queremos que nos escuchen.” Mensajes profundos que han sido tomados en cuenta en el enfoque intercultural del currículo regional y que están relacionados con el respeto a la diversidad, y la atención a las voces de hace 500 años, que creíamos perdidos, olvidados en el tiempo, cuando siempre han estado latentes, presentes y esperando una oportunidad para ser expresados al unísono por el comunero, el anciano, el empresario, el joven, el maestro, las mujeres, los estudiosos, todos ellos de acuerdo y unidos por el espíritu andino, perseverante, batallador y guerrero.

Responder a estas demandas constituyó un gran reto, porque el respeto significó tomar en cuenta, para la educación regional, los matices que encierra la cultura andina, ponerlo en documentos y al alcance de niños, niñas, jóvenes, estudiantes de escuelas, colegios y de los maestros y maestras encargados de desarrollar talentos, capacidades y, sobre todo, buen espíritu, lo que implica formar buenas personas, de respeto, interlocutores válidos e incorporadas en el espíritu del currículo, lo que les permita cobrar vida en el pensamiento y acción de cada maestro, en cada escuela y en el fruto de su gran tarea de educador.

Por ello fue importante investigar la creación, el pensamiento y las practicas de los pueblos andinos que se manifiestan en el arte, la literatura, la tecnología y la lengua quechua y/o aimara, las cuales fueron y siguen siendo el medio por excelencia a través del cual expresa lo que siente y piensa. Estas lenguas han sido medios de expresión oral con las que han dado a conocer sus sentimientos, aspiraciones, su cosmovisión y sus apreciaciones a través de los versos de sus canciones y la poesía o la prosa de sus cuentos, mitos y tradiciones, en los que los imaginarios han cobrado vida tratando de explicar su filosofía de vida y sus practicas cotidianas, así como sus sueños y esperanzas. Por ello, el reconocimiento de la cultura andina como parte del currículo significa divulgar el conocimiento de su historia, filosofía, literatura, arte y tecnología, integrándolo en un compendio que esté al alcance del maestro y del público en general. Estos conocimientos han sido recuperadas de la tradición oral, de las investigaciones que se encuentran desperdigadas en bibliotecas de capitales de distritos y de las familias que aún guardan los escritos de sus antepasados y que aún se encuentran en la memoria colectiva de los pueblos andinos.

En esta línea de pensamiento, CARE Perú encargó a José Luis Velásquez Garambel, un acucioso investigador de la Cultura Andina, la gran responsabilidad de compilar y comentar, en un libro, lo esencial de la literatura andina regional, en la perspectiva de alcanzar al maestro de aula, una bibliografía que le dé la posibilidad de hacer una educación realmente más humana, lo que significa cultivar el espíritu, descubrir el talento, formar al educando en su verdadera condición de ser humano y recuperar lo esencial de él: su humanidad.

La obra que presentamos es trascendental y va más allá de una simple compilación; es todo un análisis crítico y selectivo de la literatura andina regional. Su titulo es “Beso de lluvia” y está dividida en 2 tomos: El I Tomo explica aspectos relacionados con el mito y la leyenda, en su primer capítulo; y del cuento, la tradición y el relato, en su segundo capítulo; y, como última parte, la novela.

Es importante anotar que en este I Tomo el autor hace una disquisición conceptual entre el mito, la leyenda y el cuento lo que ayudará al docente y a los alumnos a interpretarlos y entender, así, el pensamiento andino a partir de estas formas literarias. Un ejemplo de ello, es la explicación, por ejemplo, de la creación del mundo, o los relatos y leyendas sobre el origen de los incas y el análisis de las expresiones literarias después de la invasión española, donde la literatura tiene el ingrediente del imaginario, el estilo y la visión del español. Las diferentes obras han sido presentadas, más o menos, en un orden cronológico, lo que permite advertir y relacionar los cambios que se han dado en las expresiones literarias con los acontecimientos y hechos históricos de la región.

Los maestros podrán utilizar las obras presentadas en el presente libro para el desarrollo de sus actividades de aprendizaje. Así, por ejemplo, los mitos, para explicar la historia de los pueblos andinos, es decir, los hechos sociales, políticos y religiosos que se han dado en espacios tiempo históricos específicos, como dice el autor; estos temas podrían ser empleados y desarrollados en el nivel de educación secundaria. Las leyendas y los cuentos, como relatos originales de la cosmovisión andina, podrán ayudar a los docentes para motivar y desarrollar la creatividad y la formación de las capacidades de lectura comprensiva y producción de textos en los niños y niñas de educación primaria. En educación inicial, pueden ser utilizados para narrarlos y dramatizarlos, mejorando así la oralidad en las lenguas quechua, aimara y castellano.

De este modo, lograremos que los niños y niñas de las escuelas, jardines y PRONOEIs aprecien y disfruten del género narrativo andino y creen cuentos que potencien sus talentos para la expresión y recreación del verso y la prosa mediante la palabra escrita. Esto hará posible la existencia de pequeñas bibliotecas de literatura infantil con la autoría de los niños y niñas de las mismas escuelas y, de esa manera, promover la lectura, la creatividad y sobre todo cultivar el espíritu de los hombres y las mujeres del futuro.

Las novelas que se presentan en el presente libro pueden ser utilizados para la lectura, comprender el genero literario y mejorar las capacidades de descripción, narración e imaginación. También permitirá mejorar los niveles de información de esta especie literaria, pues acercará a los niños de primaria y jóvenes de la secundaria a las obras de los autores puneños.

Este libro también incentivará la investigación y la valoración de la literatura andina y regional para, a partir de ella, comprender las expresiones literarias escritas que se han dado en el plano nacional e internacional. De este modo, se aprenderá a reconocer lo universal desde lo propio, desde lo nato y originario.

De lo que se trata, entonces, en resumen, es que la aplicación del Proyecto Curricular Regional de Puno en el aula logre sensibilizar y cultivar el espíritu de los niños y niñas, logrando que cada creación en verso o prosa que recojan a través de la palabra oral o escrita los conmueva, los sacuda y despierte en ellos sus sentimientos más profundos. Se trata de que los cantos, los poemas, las rimas y las narraciones que produzcan sean del color de los kantus que se abren en los amaneceres de la primavera en los andes; reflejen la alegría de los animales silvestres que retozan en las colinas; muestren la belleza que asoma en la flor de los espinos, apenas brota; y en la música de los andes impregnada y construida con el susurro de los pajonales, los pastizales y con los trinos de los pajarillos que vuelan de rama en rama en los queñuales que quedaron dormidos en prometedores amaneceres y que cada niño contempla, siente y lo conmueve, pero que la escuela no le da la oportunidad de expresarlos.

Como bien sabemos la educación en el Perú es castellanizadora. No respeta ni la cultura ni la lengua de los niños y niñas, por lo que no se logra aprendizajes significativos, especialmente en las zonas rurales, donde los niños y niñas tienen una lengua y cultura diferente al español. Es por ello que el PCR es un currículo intercultural que, partiendo de la afirmación cultural propia, se incorpora en el mundo universal. En este proceso, la formación del espíritu es sumamente importante y en este caso, la literatura es y será siempre un medio para formar ciudadanos interculturales.

La literatura es un medio para formar los buenos espíritus, y esto significa la formación de las buenas personas, pero lo bueno va mas allá de la bondad, es la formación del espíritu justo, equitativo y humano, que cada uno lleva consigo. Para ellos, el otro es tan importante como él o ella, que comprenda y respete al otro. Este es el fundamento de lo colectivo, de la ayuda mutua, de la solidaridad, de la reciprocidad; principios de la filosofía andina que es necesario fortalecer en la escuela empleando uno de los medios más efectivos: la enseñanza de la literatura.

Enseñar literatura es desarrollar, de manera efectiva, una educación en valores, uno de los aspectos descuidados en la escuela y en el colegio. La experiencia nos ha enseñado que hay dos maneras de enseñar valores, una de ellas es con el ejemplo, que no es más que la educación mediante los procesos de socialización en la familia, las mismas que se debe continuar en la escuela; y la otra, es la vivencia literaria en el aula.

Por esta razón CARE Perú, con el financiamiento de la Comisión Europea, ha hecho un esfuerzo para publicar este primer tomo de literatura andina con el titulo de “Beso de lluvia” el cual forma parte del material educativo que utilizará el maestro en el desarrollo de sus actividades de aprendizaje, al aplicar el Proyecto Curricular Regional. Este trabajo de José Luis Velasquez Garambel será entregado a cada escuela y esperamos que sea utilizado en su máxima dimensión. Agradecemos a José Luis por el gran esfuerzo que hizo, y por acompañarnos en esta gran tarea de mejorar la calidad de la educación en la región de Puno.

(Nuevo libro en el ámbito, hay fecha de presentación, publicado en el diario LA PRIMERA, Lima, informe semanal – 03 de diciembre del 2007 )


Marina Figueroa Diaz
Representante del Proyecto Kawsay de CARE Perú.

sábado, 9 de agosto de 2008

Proyecto Caviarón: Civilización a los bárbaros de Puno.


Ejecutante: ONG pro ética, ONG transparencia

Coordinadores nacionales y supervisores desde su oficina de Lima en Miraflores, san Borja, San Isidro:

Percy Medina 50 mil dólares

Cecilia Blondet: 50 mil dólares

Talleres:

Expositores:

Jhonny Lescano: 10 mil dólares

Aldo Estrada: 15 mil dólares

Margarita Sucari: 15 mil dólares y su secretaria 5 mi dólares "hay que saber compartir"

Facilitadores:

Ex militantes del partido PDS y el Partido Socialista de Javier Diez Canseco (que apellido más caviarón)

Y actuales militantes del Partido Fuerza Social ( ríanse con esto: Susana Villarán, Mujer limeña hago política en Fuerza Social (antes el PDS) y soy activista en derechos humanos. Trabajo actualmente como consultora independiente en temas de seguridad, derechos humanos, género. He tenido una rica experiencia en la gestión pública…"

Cada uno 3,000 mil dólares

Recursos:

Bolsas de arroz, fosforitos, par hacer que las mamachas – disculpen estimado pueblo puneño pero así piensan los caviares -nos firmen las actas de asistencia y justificar los gastos.

Viáticos:

Pasajes de avión en primera clase para los coordinadores nacionales y los periodistas de Lima y los Congresistas para salir en la foto.

Dinero para pagar los publicherrys en los diarios de la capital

Dinero para sacar 1,000 publicaciones a full color y distribuirlas a la gente de poder y los organismos internacionales para que nos sigan financiando más proyectos civilizadores

Dinero para alquiler el Hotel Marriot de Miraflores y mostrar como fue civilizado el pueblo de Puno.

Sobre Febrero Lujuria


Juan L. Villegas

Hace poco terminé de leer Febrero Lujuria (Matalamanga 2007) de Christian Reynoso. Me hubiera gustado poder terminarla antes, pero los constantes viajes me obligaron a dejar su lectura y una vez terminada, a posponer la redacción de este comentario. Lo primero que hay que aplaudir es el hecho mismo de publicar una novela por todo el esfuerzo que representa, más aún en un medio donde los lectores son cada vez más escasos y la mayoría siempre espera la versión pirata de cualquier publicación. Pero más allá de ello, que se aplica a cualquier texto publicado, hay elementos suficientes para comentarla.

La novela transcurre en Lago Grande, que no es otra ciudad que Puno, y describe los vaivenes de la celebración de la Fiesta de la Candelaria que “paraliza” de algún modo esta ciudad cada febrero. Algunos amantes de la fiesta, otros extranjeros llamados como “foráneos” son algunos protagonistas de la novela. Y su sello es lo que el autor llama con insistencia como el “desenfreno” vivido en la celebración, para reafirmar, también insistentemente, “que así es como tiene que ser y que para eso es la fiesta”.

Al leerla uno no puede dejar de pensar en lo mal que queda un texto, sea cual fuere, cuando tiene errores ortográficos y se pierde en vicios elementales como la cacofonía, silepsis o pleonasmos constantes. Lamentablemente esa es la primera deficiencia de la novela, que bien podría ser una cuestión de edición y cargarse esa responsabilidad a la casa editora (por algo ponen su nombre y su prestigio lo que hace suponer un mínimo de esfuerzo por hacer un trabajo aceptable, para no decir impecable, como en realidad debería de ser), pero siempre la primera responsabilidad es del que escribe.

En cuanto a los personajes da la sensación que no logran aterrizar en la historia. Un grupo de puneños que hablan linealmente, un argentino que se la pasa diciendo “sche” al final de cada frase, una francesa (que por como la presenta está en el límite de la estupidez o el retraso mental) que lo único que hace es sonreír y decir oui oui cuando termina de hablar, o el grupo de delincuentes que utilizan el mismo lenguaje que el cura, el presidente de la Federación Folklórica o que cualquier otro personaje que aparece a lo largo de sus líneas, no terminan ni siquiera por inducir que son quienes dicen que son y que pueden hacer lo que dicen que hacen. En sencillo: los personajes no convencen.

En la misma línea, y una de las cosas que creo está entre las más lamentables es la presencia del poeta Núñez, un personaje que tampoco logra articularse con la historia, a pesar que Reynoso busca constantemente que él sea el hilo conductor de las historias que se van entrecruzando. La novela hubiera perdido poco sin la presencia de Núñez, y Lago Grande tampoco se hubiera perdido de mucho.

De otro lado el texto se pierde en explicaciones de lo que sucede o de lo que piensan los personajes, como tratando de convencer que así es, lo que hace que el lector se sienta envuelto en lo que parece ser un ensayo o una columna de opinión. También hay en el texto la pretensión no lograda de interpretar, cual sociólogo, a la sociedad puneña. Asimismo, se dice mucho y con la misma pretensión anterior busca tener una mirada totalizadora, lo que es, según algunos críticos, uno de los problemas más comunes a superar entre los que están iniciando una carrera literaria.

En cuanto a los aciertos, encontramos en la redacción chispazos de buena narrativa que nos “regresa” o nos hace recordar que estamos leyendo una novela. Lo malo que esto se presenta por breves momentos que son interrumpidos por algunas de las falencias descritas anteriormente.

Definitivamente al autor le quedó grande el reto que escribir sobre la Festividad de la Virgen de la Candelaria. Queda claro que en este intento hubo más ganas que talento y que todavía los escritores puneños –los actuales- están en deuda. También queda claro que la literatura puneña está lejos de lo que solía ser y que las glorias literarias puneñas hoy son sólo un buen recuerdo.

Un amigo me dijo hace poco que no compra novelas de puneños porque no le gusta gastar su plata en cualquier cosa. No comparto esa idea, al contrario soy de los que piensan que en la literatura puneña se presentan elementos suficientes para pensar que podría volver al escenario nacional por la puerta grande, aunque para eso se está muy lejos y los caminos están siendo poco transitados. Yo recomiendo leer la novela para que cada uno se forme su opinión, no por el rollo del “apoya lo nuestro”, sino porque que la literatura, y toda forma de arte, nos hace mejores personas.

Nueva relación de los apellidos literarios de Puno


(Primera relación)

"A"
ÁLVAREZ: Eufemismo del pampeño, palabra enferma que significa jodeporgusto.
APAZA: De la raíz griega, cortar, meter cuchillo.
AYALA: De la raíz latina desagüe.
ARAMAYO: De la raíz hebrea que se alimenta con puchos de cigarrillo.
AYBAR: Adjetivo, del árabe jodido.
AYMA: Del vasco bibliófiloexcrementicio.

“B”
BEDOYA: Sustantivo propio del moquegüense bayoneta punzocortante.
BEDREGAL: Adverbio de tiempo, oriundo del tacnés antología de piedras y adobes raros.

“C”
CÁCERES:
CALSÍN: Sinónimo de huaqueador de calzones.
CENTENO: Palabra agrícola usada para fertilizar chuño.
CHUQUIPIUNTA: Sustantivo, del huancanés trago barato.

“E”
ESPEZÚA: Preposición usada en el mes de julio, oriunda de los huesos agujereados, significa: es cojudo.
ESTEVA: Del catalán, gatotriste.

“G”
GALLEGOS: Salvajismo erótico de origen gallego-madriliense, significa pajazo en el aire.

“H”
HERRERA: Ruralismo, del celta carnívoro, sinónimo de perrera.

“J”
JILAPA: Del taraquiense, diente cagado.

“M”
MENDOZA: Cacofonía, oriunda de puerto puquis, significa phuquna.
MIRANDA: Interjección usada como indio de mierda.

“O”
OQUENDO: Palabra hueca, usada por los imbéciles.

“P”
PADILLA: Barbarismo titiquiense, croar de jocollo, úsese también como despectivo de verdulera.
PACHO: Sufijo de oficina, úsese con el significado de animal cornúpeto.
PANIAGUA: De origen incierto, probablemente onomatopeya de guano.

“Q”
QUISPE: Neologismo de origen judío, no admitido por la RAE, puede usarse en tribus y comunidades que no figuren en el mapa. Se recomienda usarlo con el significado: espécimen de laboratorio.

“R”
REYNOSO: Arcaísmo, significa: barbasucia.
RODRÍGUEZ: Vulgarismo, sinónimo de huarique.

“S”
SAYRITUPA: Fósil lingüístico que significa macana de indio.
SOTO: Tecnicismo, de origen hebreoarameo, significa loca de salón. Usado por borrachas y putas.

“V”
VELÁSQUEZ: Coprolalismo antiquísimo, úsase en las cercanías de las aguas servidas de Puno, significa parturienta precoz.
VILLEGAS: Término petroquímico usado en Venezuela como dólar falso.

“Z”
ZAGA: Su etimología nos remonta a un prefijo griego siniestro que significa: cara de poto.

NOTA: Los apellidos que no se han incluido en este primer alcance lexicográfico, serán incluidos en la última edición que auspiciará la Real Academia Española RAE. En el diccionario con la versión final, corregida y aumentada, cuyo autor se sabrá en la versión final, en edición de lujo, mucho mejor que la antología de Wálter Bedregal, se venderá a precios populares y en los principales quioscos del departamento.

jueves, 7 de agosto de 2008

Fin del debate sobre literatura fractal. Esta es la última palabra: RECURSIVIDAD.

Escribe: Fernando Chuquipiunta

Recursividad en literatura

Llamo Literatura Fractal a todo aquel escrito que manifiesta propiedades similares a las de los objetos fractales, centrándome sobre todo en los elementos recursivos, es decir, que hacen referencia a sí mismos.

No me limitaré a hablar de aquellas obras o textos que tengan una estructura fractal más o menos evidente. También incluiré aquellas que traten el tema de la recursividad o que recojan la idea de fractal y hayan sido escritas antes de que éstos se definieran de forma matemática.

Para mayor comodidad, dividiré el artículo en secciones casi independientes, centrándose cada una de ellas es un aspecto del tema.

Tautologías
Ya empezamos con palabras raras. Una tautología es una definición que se contiene a sí misma, pero sin aportar nada de información. La más oída cualquier domingo por la televisión o la radio es «El fútbol es el fútbol», acompañada por la explosión de la cabeza del jugador o directivo en cuestión. Obviamente son de muy poco interés para nosotros.

Una excepción notable es la cita «Una rosa es una rosa es una rosa»; de Gertrude Stein, donde intenta expresar el hecho de que las cosas son lo que son, y que poco más se puede decir de ellas (el futbolista de antes no tenía nada que decir; es distinto)... pero nos estamos poniendo en plan zen antes de tiempo.

Historias cíclicas
Hay innumerables ejemplos de historias o sucesos cíclicos en la literatura de todo el planeta. Una de las más clásicas y repetidas es la del viajero que encuentra a un guarda en medio del camino. Este le explica que sólo puede partir si un viajero toma su lugar. El cuento acaba, de manera previsible, cuando ambos intercambian sus papeles... hasta la llegada del próximo viajero.

Se puede objetar que este tipo de historias no tienen naturaleza fractal en su estructura, pero muchas veces sí existe en su significado. O dicho de otro modo: muchos significados sólo son expresables mediante este recurso.

Uno de los ejemplos más rotundos figura en la novela Galápagos de Kurt Vonnegut Jr. Este libro tiene como tema central la teoría darwiniana de la evolución y contiene un poema que el autor atribuye a un niño conocido por uno de los protagonistas de la novela. Se supone el diálogo entre dos gaviotas de las Islas Galápagos...

«Por supuesto que te quiero:
Tengamos un hijo
Que haga y diga
Lo mismo que nosotros».

Este párrafo se repite varias veces, dando a entender que es infinito. Su contenido refleja a la perfección que en la Naturaleza, lo único duradero no son los objetos o los seres, sino aquellas acciones que son un fín en sí mismas, en los que cada fin suponen un nuevo comienzo. Por otra parte, aunque las frases sean idénticas, está claro que el significado es recursivo: quien las pronuncia cambia de un párrafo a otro.

Dentro de esta categoría de relatos podemos incluir muchos de los trabajos de Samuel Beckett. Este autor, que fue discípulo de James Joyce y premio Nobel en 1969, emplea a menudo un recurso muy peculiar. Tras elaborar un párrafo en el que describe un objeto o una acción, vuelve a repetirlo innumerables veces con pequeñas variaciones que añaden información. Estas variaciones consisten en la inclusión, alternancia, adición y eliminación de palabras y/o frases. El efecto final es hipnótico, como ocurre en su relato Los Despobladores.

Este mismo recurso es utilizado en las primeras obras del músico Philip Glass, quien lo extrajo del estudio de las estructuras rítmicas hindúes. Si alguien está interesado, le propongo que escuche la ópera experimental Einstein on the Beach de este mismo autor.

A veces (aunque no lo he analizado rigurosamente) Beckett parece seguir patrones lógicos o matemáticos a la hora de construir estas historias, muchas de las cuales son a su vez de naturaleza cíclica... y desesperante. No lo recomiendo a personas con tendencias depresivas.

Cajas chinas
Las cajas chinas son aquellas que se encajan unas dentro de otras... también son un recurso bastante utilizado, sobre todo en obras experimentales.

Uno de los ejemplos más conocidos es La Historia Interminable, de Michael Ende. La princesa de Fantasía, desesperada, asiste a la lectura del propio libro del que forma parte, para encontrarse de nuevo dentro del libro, leyéndose a sí misma interminablemente hasta que alguien pueda detenerlo (el protagonista, concretamente).

Un autor que emplea muchísimo este recurso es Harry Stephen Keeler, autor de novelas baratas —y para qué negarlo, bastante infames— de una originalidad estructural fuera de serie. Su recurso principal consistía en el Relato-Dentro-Del-Relato, hoy imitado hasta la saciedad.

Keeler era consciente de lo que hacía, y llamó a su estilo webwork. Antes de escribir cada novela, dibujaba un árbol de tramas y encajaba sus ocurrencias de tal manera que pudiera desarrollar un argumento general que las hilara a todas.

A Keeler se le llamó el Ed Wood de las novelas de misterio. Ed Wood (famosísimo a partir de la película del mismo nombre de Tim Burton) fue un director de cine espantoso, trans-malo, cuyas escenas se enrevesan tanto al encajarse unas dentro de otras que son difícilmente comprensibles. Hablando de cine, tenemos otro ejemplo chiripitifláutico de la estructura en cajas chinas: la película Heavy Metal. Con la excusa de buscar el mágico objeto llamado Locnar, las historias se encajan y retuercen de manera deliciosamente bizarra.

Cajas chinas cíclicas
Llevando el anterior recurso al extremo, podemos encontrar textos cíclicos que se encajan unos dentro de otros como cajas chinas (obviando la lectura-dentro-de-la-propia-lectura, como sucede en La Historia Interminable). Lamentablemente no pasan de ser curiosidades.

El ejemplo más divertido que conozco apareció publicado como tira cómica en El País Semanal hace más de diez años. No recuerdo al autor, lo siento. En ella, un personaje agobiado se repite:

«Ella sabía que yo lo sabía.
Yo sabía que ella sabía que yo lo sabía.
Ella sabía que yo sabía que ella sabía que yo lo sabía.
Yo sabía que ella sabía que yo sabía que ella sabía que yo lo sabía...»

Llegado a este punto el personaje parecía morirse de asco. Quizás el autor no era consciente, pero creó un fractal literario perfecto.

Otro ejemplo está tomado de la cultura popular. En Asturias (no sé si en otros lugares) es muy típico el Cuento de la Buena Pipa; todo niño de la región tuvo que soportarlo. No es en realidad una obra literaria, sino un diálogo, casi una meta-obra orgánica que se construye sobre la marcha. La historia como tal no se transmite; se transmite el método. El método es la historia. A continuación, un posible Cuento de la Buena Pipa:

«Abuelo: ¿Quieres que te cuente el Cuento de la Buena Pipa?
Nieto: Sí
Abuelo: No, no me digas que sí, dime si quieres que te cuente el Cuento de la Buena Pipa.
Nieto (fastidiado): Cuéntamelo.
Abuelo: ¿Que te cuente qué? No, te pregunto si quieres que te cuente el Cuento de la Buena Pipa.
Nieto (harto): ¿Me vas a contar el Cuento de la Buena Pipa o no?
Abuelo: No, te voy a contar el Cuento de la Buena Pipa. ¿Quieres que cuente el Cuento de la Buena Pipa?»
(...ad nauseam)

Fuera del campo estrictamente literario también encontramos cierto gusto por la recursividad entre los adeptos a GNU, la famosa licencia de software gratuito, y en los programadores en general. De hecho, GNU significa «Gnu is Not Unix» (GNU no es UNIX).

Ficción científica y lenguajes fractales
En los últimos años son frecuentes los libros de ficción científica (SF) que tratan los fractales, pero son muy pocos los que aportan ideas lo suficientemente innovadoras. De hecho, me fastidió encontrar al Conjunto de Mandelbrot como protagonista en uno de los peores libros de SF que se hayan escrito jamás: El Espectro del Titanic, del juntaletras Arthur C.Clarke, que por algún extraño motivo es considerado escritor. No leas ese libro: no dice más que tonterías.

Sin embargo, hay un caso bastante curioso y que parece hecho a medida para este artículo: Empotrados, de Ian Watson. Tiene un argumento bastante retorcido centrado en la idea de "lenguajes empotrados", en los que los conceptos se encajan unos dentro de otros de manera recursiva. Para estudiarlos, los protagonistas experimentan con niños pequeños inmersos en ambientes artificiales. El autor también relaciona estos lenguajes con una tribu amazónica y con unos extraterrestres bastante simpáticos. El libro en cuestión es bastante tramposo, pues no deja muy claro en que consisten exactamente esos lenguajes.


Diagrama conceptual de la evolución lingüística según Vroedel y Zwiebulin.
En las abscisas figura el tiempo en años; en las ordenadas, la capacidad conceptual en bits por Sem por segundo del flujo articulativo (en unidades épsilon de espacio).
Pero el que definitivamente se lleva la palma en este tema es el gran Stanislaw Lem (reverencia). En su libro de prólogos imaginarios —género inventado por él— Un Valor Imaginario, hay varios falsos ensayos centrados en el desarrollo de lenguajes artificiales creados por máquinas del futuro, relatados de manera retrospectiva. Aquí Lem, supongo que divertidísimo, habla de "metalenguajes de nivel n" con toda la alegría del mundo, especificando que la frase "Xi.n.e.s (a-ququ 0,0) 2(pi-t.0)-(2cu-fi-t.0)" es «en principio, intraducible a lenguas étnicas o formalismos de tipo matemático o lógico».

Aquí reproduzco un gráfico extraído del Pliego de Muestra de la Extelopedia Vestrand, incluído en Un Valor Imaginario.

Lem no menciona en este libro a los fractales de manera explícita, puesto que lo escribió en el año 1973; Los Objetos Fractales, de Benoit Mandelbrot se publicó en 1975. Lem también gusta de la recursividad en otros relatos, en los que, por ejemplo, «una máquinita construyó una máquina que construyó una maquinota que construyó una maquinaria» (del libro Ciberiada).

La recursividad en la literatura religiosa
En muchos libros sagrados de distintas culturas abundan las referencias recursivas, casi siempre con la intención de reflejar lo divino y lo trascendente. Ciertamente, una de las características más abrumadores de los objetos fractales es la de acercarnos a lo infinito a través de lo innumerable. Un procedimiento recursivo es el utilizado en la famosa leyenda del pastor que enseñó a jugar al ajedrez a un rey, y que pidió a éste que le pagara en agradecimiento tantos granos de arroz como resultaran de ir doblando la cantidad por cada casilla del tablero, comenzando con solamente uno.

En la Biblia abundan las referencias de este tipo:

«Entonces se acercó Pedro y le dijo: "Señor, ¿Cuántas veces ha de pecar contra mí mi hermano y he de perdonarle yo?". Jesús le contestó: "No te digo 7 veces, sino 70 veces 7"».
Mateo 18:21-22

«Y ví, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de las criaturas vivientes y de los ancianos, y el número de ellos era miríadas de miríadas y millares de millares».
Revelación 5:11

Aquí cabe una objeción. El lenguaje en el que se escribió la mayor parte de la Biblia pertenece a un pueblo de pastores donde no hay apenas conceptos abstractos. Se puede alegar que el hecho de encontrarnos estas referencias recursivas en la Biblia sean más propias del idioma que de lo que pretende expresar. De hecho, cuando la Biblia habla de 144000 (doce veces docemil) en realidad se refiere a "los muchos", según aceptan las autoridades sensatas respecto al tema.

En la literatura hindú, donde abundan las consideraciones cosmológicas, nos encontramos párrafos como el siguiente, perteneciente al Sutra Avatamsaka, libro sagrado del budismo Mahayana y cuyo origen es previo al cristianismo (de hecho, la leyenda se lo atribuye al mismo Siddharta Gautama, el Buda):

«En el cielo de Indra, se dice que hay una red de perlas, de tal forma ordenadas que si miras a una, ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no lo es en sí mismo meramente, sino que incluye a todos los demás objetos y de hecho es todo lo demás. En cada partícula de polvo se encuentran presentes Budas sin número».

En el mismo sutra nos encontramos esta virguería:

«La Torre es tan ancha y espaciosa como el mismo cielo. El suelo está pavimentado con innumerables piedras preciosas de todas clases, y dentro de la Torre hay innumerables palacios, pórticos, ventanas, escaleras, barandillas y pasadizos, todos hechos de las mismas clases de piedras preciosas.».

»Y dentro de esa Torre, espaciosa e infinitamente adornada, hay también cientos de miles de torres, cada una de las cuales está tan exquisitamente adornada como la Torre principal misma y tan espaciosa como el cielo. Y todas estas torres, más allá de lo que en número podría calcularse, no se molestan en absoluto unas a otras; cada una preserva su existencia individual en perfecta armonía con todo el resto; no hay aquí nada que impida a una torre estar fusionada con todas las demás individual y colectivamente; hay un estado de perfecta entremezcla y, sin embargo, de perfecta ordenación. Sudhana, el joven peregrino, se ve él mismo en todas las torres y en cada una de ellas, donde todo está contenido en una y cada una que contiene todo».

¿Cómo queda el cuerpo? Hay que tener en cuenta que la Torre de la que habla es una metáfora del Universo.

Otro libro sagrado, en este caso chino, donde la recursividad juega un papel importante es el I Ching (pronúnciese Yi King), clásico taoísta que hunde sus raíces en la prehistoria. Este libro tiene una compleja estructura cerrada de tipo matemático donde los significados se modulan y modifican continuamente unos a otros y donde son posibles complejas operaciones lógicas y simbólicas, la mayoría recursivas. Lamentablemente es muy difícil poner ejemplos para el que no conoce el libro.

Los filósofos tampoco escapan de la recursividad, y, de hecho, para muchos es una trampa peligrosa. No es el caso de Leibnitz, siglo XVII, que en su Monadología dice:

«Cada porción de materia puede concebirse como un jardín lleno de plantas y como un estanque lleno de peces. Pero cada rama de la planta, cada miembro del animal, cada gota de sus humores, es también ese jardín o ese estanque».

En todos los casos, la recursividad es aplicada al propio Universo, que de este modo es descrito como holográfico (a tratar en otro artículo de próxima aparición).

Rizando el rizo
Quiero abrir este apartado con una de las obras más fascinantes jamás escritas: La Biblioteca de Babel, de Jorge Luis Borges.

→ El Amable Lector toma la palabra: Ejem, he leído esa historia y no habla de fractales, sino más bien de combinatoria. En él, si no me equivoco, describe una biblioteca enorme, aunque no infinita, donde se almacenan TODOS los libros que recogen TODAS las posibles combinaciones de letras posibles en un tomo de 410 páginas, 40 renglones por página y 80 letras por renglón. Tomando 25 símbolos posibles, eso significa (un momento, que coja la calculadora...) 25 elevado a 1320000 combinaciones... ¿pero que tiene que ver esto con los fractales?

Respuesta: En la Biblioteca de Babel tenemos un número abrumador de obras de literatura con características fractales. No solamente todas las posibles, sino que dentro de ella tenemos además todas las obras que hacen referencia a la propia biblioteca, incluido su índice... pero no es ahí donde quiero llegar.

→ Amable Lector: ¿Y dónde quieres llegar?

A una reflexión que nos conducirá a otra más importante. En el apartado anterior vimos que en la literatura religiosa de muchas culturas se alude de manera indirecta a los fractales como símbolo de la divinidad, de lo inmenso. Sin embargo, hay algo que (parece) está por encima del "poder" de los fractales, y eso es el mundo de la combinatoria.

Desde que tuve mi primer ZX Spectrum —un ordenador popular en los 80— siempre me fascinó la posibilidad de realizar un programa que generara en secuencia TODAS las posibles combinaciones de píxeles en la pantalla. En el caso de ese pequeño ordenador —que tenía un sistema de color bastante peculiar, por lo que no lo voy a tener en cuenta— podría hacer 2 elevado a 256x192 pantallas distintas. En el caso de un PC estándar de hoy en día (a 800x600, 24bits de profundidad de color), esas posibilidades son 16777216 elevado a 480000.

Pues bien: entre esas posibles pantallas están contenidas las representaciones de todos los fractales posibles, a cualquier nivel de aumento, con todas las paletas posibles y todos los efectos añadidos que puedas soñar, del mismo modo que está contenido este texto que estás leyendo, con todos los tipos de letra,maquetación y colores que se te ocurran (y con faltas de ortografía, si quieres).

En ese sentido, si los fractales nos fascinan por la capacidad de sorprendernos y su infinita variedad, la propia combinatoria de unos pocos elementos suficientemente repetidos puede también desbordarnos... sin embargo, hay una cualidad que prácticamente todos los fractales poseen y que pocas combinaciones aleatorias (en proporción) tienen... es la belleza.

Aquí me estoy metiendo en camisa de once varas, y lo sé. Nadie sabe lo que es la belleza, pero sin embargo somos capaces de apreciarla. Rara es la imagen de un fractal —o de los objetos naturales que los imitan— que no tiene algo de hermosa. La Belleza parece ser una cualidad intrínseca a los objetos fractales. La cuestión ahora es: ¿Qué hace bella a una obra literaria?

Más allá de lo obvio¿Belleza? Hasta ahora sólo me había remitido a la estructura del libro, a la secuencia de las palabras que la forman, a las ideas que se pueden expresar mediante la recursividad. Sin embargo, nos queda un elemento clave... LA ESTRUCTURA FRACTAL EN EL PROPIO CONTENIDO DEL LIBRO. No debemos olvidar que lo más importante de una obra literaria es precisamente lo que dice.

El hecho de dotar de estructura fractal —en mayor o menor grado— al contenido de una obra literaria es un elemento clave a la hora de configurar la belleza y la fascinación de ese escrito.

→ El Amable Lector pregunta: ¿Pero en qué sentido?

Lo que distingue a un gran libro de un buen libro es que el primero se realimenta a sí mismo... hace referencia a sí mismo, las ideas, situaciones y conceptos se encajan unas dentro de otros reforzándose, matizándose y variando en patrones cada vez más complejos, de manera inagotable. Y en ello participa el lector.

Esto puede ocurrir incluso aunque externamente no sea evidente esa estructura, nuestra fijación a lo largo de todo este artículo. Recuerdo unas palabras de un conocido mío, amante de Shakespeare:

«Las obras de Shakespeare son pura Energía... no acaban cuando acaba el libro... son imposibles de detener... cada repaso y cada relectura transforman el libro y lo convierten en algo distinto cada vez que lo lees... pero el libro no cambia por sí mismo, el que cambia es el que lo lee, así como el relato cambia al lector...»

Octavio Paz, en un pequeño ensayo titulado La Mirada Anterior, recoge esta idea y la expresa como sólo el sabe:

«Una obra que dura —lo que llamamos: un clásico— es una obra que no cesa de producir nuevos significados. Las grandes obras se reproducen a sí mismas en sus distintos lectores y así cambian continuamente. De su capacidad de autoproducción se sigue la pluralidad de significados y de ésta la multiplicidad de lecturas. Sólo hay una manera de leer las últimas noticias del diario pero hay muchas de leer a Cervantes».

La Recursividad en Literatura alcanza su cota más alta cuando ésta se produce entre el lector y la obra.

¿Dónde se encuentra lo fractal en esta imagen?