jueves, 7 de agosto de 2008

¿Dónde se encuentra lo fractal en esta imagen?

¿QUÉ ES LA LITERATURA FRACTAL?


Escrito por: Walter Bedregal Paz

Para empezar a responder esta pregunta nos tenemos que remontar al año 1497 cuando un monje italiano, Lucca Paccioli, dio a conocer lo que era “la divina proporción”, título del libro de su autoría donde explica los secretos de la “sección áurea”, proporción matemática que se basa en una regla de tres para establecer el equilibrio adecuado entre las partes de un todo.

Esta división armónica ya fue utilizada desde la antigüedad, y casi siempre en arquitectura, por los egipcios, griegos y romanos, y más tarde en pintura por los grandes maestros del renacimiento, para establecer las reglas que les permitieran lograr una perfección compositiva. Aquí nos damos cuenta de la importancia del “número” (lo cuantificable, lo que se puede medir), algo que ya dedujo la “escuela pitagórica” cuando equiparó la realidad al número; para ella los números gobiernan al mundo y el Universo es ritmo, o sea, que lo cualitativo está presente en todo.

A partir de ahí es comprensible que, para imitar el patrón superior, el hombre tratara de unir las matemáticas y el arte en búsqueda de la perfección: catedrales, esculturas, pinturas, todo hecho respecto al número, las matemáticas aplicadas al espacio: la geometría. “Geometría”, ésta es la palabra, el punto de partida hacia “lo fractal”, pues lo fractal pertenece a un modelo geométrico donde la “sección áurea” se equipara a una semilla sin germinar. Y ahora, a este respecto, aunque sea por semejanza botánica, me remito al concepto de “rizoma” en el que Gilles Deleuze y Félix Guattari se basan, según nos explican su libro “Mil Mesetas”, para organizar un sistema de multiplicidad que se expande a través de diferentes estructuras que son análogas a los rizomas de las plantas, y así explicar, con esta metáfora, los nuevos comportamientos sociales en el capitalismo tardío.

Este concepto de rizoma es bastante similar, en su estructura organizativa, a lo que se desprende del orden fractal, con la salvedad de que en el segundo término los elementos que lo componen son más limitados y se generan a partir de sí mismos: son “recursivos”. Los fractales serían como una semilla geométrica que, al germinar, mediante la intervención de un proceso de algoritmos matemáticos, se expandiera de forma semejante al rizoma de una planta: “un punto de fuga al inverso generado por la repetición de sus mismos elementos”. Esta “expansión fractal” la podemos encontrar, de manera concéntrica, en el origen y evolución del Universo, según las teorías del “Big Bang” (de Georgy Antonovich Gamov, en 1948) y la “Inflacionaria” (de Alan H. Guth, en 1981). Millones de estrellas y planetas en expansión, donde con ellos también se propagan el tiempo y el espacio, cuando nuestro mundo, nuestro planeta y nosotros, somos una minúscula partícula de todo ese entramado; de tal modo que nos encontramos, como individuos, dentro de un mega-sistema de semejantes características: “nosotros dentro de una sociedad que está compuesta por una especie, que puebla y se relaciona de manera fractal, dentro de este planeta que forma parte de un sistema solar que forma parte de un Universo de características fractales”.

Por tanto, estamos marcados por la fractalidad desde lo más íntimo de nuestro ser hacia el exterior: “átomos, moléculas, células, tejidos, órganos… hasta completar un cuerpo que está regido por un cerebro de millones de neuronas interconectadas fractalmente”. Toda partícula forma parte de un algo y ese algo es la parte de un complejo superior que es la parte de otro que lo supera en magnitud, o sea, que nuestro Universo y nosotros mismos estamos determinados, sin lugar a dudas, por un orden fractal. La Real Academia Española de la Lengua nos ofrece la siguiente definición: “Un fractal es una figura plana o espacial, compuesta de infinitos elementos, que tiene la propiedad de que su aspecto y distribución estadística no cambian cualquiera que sea la escala con que se observe”. Ya, más o menos, nos vamos haciendo una idea de lo que es un fractal: “un sistema complejo que se multiplica hacia el infinito a partir de sí mismo” o, como lo definen en Wikipedia: “Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas.

El término fue propuesto por el matemático Benoit Mandelbrot en 1975. En muchos casos, los fractales pueden ser generados por un proceso recursivo o iterativo, capaz de producir estructuras auto-similares independientemente de la escala específica. Los fractales son estructuras geométricas que combinan irregularidad y estructura”. Esta última explicación, desde luego, es mucho mejor que la que nos da la Real Academia Española, y, a partir de ella, nos hacemos una idea de lo que es un fractal. Ahora, ya teniendo el concepto establecido, podemos partir desde este punto para hacer su aplicación en la literatura. Está claro que a una oración, compuesta por un sistema de signos con sus significados y significantes, no se la puede someter a la secuencia de un algoritmo fractal, pues perdería su coherencia sintáctica; pero lo que sí se puede hacer es imitar los modelos fractales, respetando la sintaxis, para generar oraciones y textos que conformarán lo que se puede denominar como “literatura fractal”.

Por tanto, “la literatura fractal sería aquélla que multiplica los signos lingüísticos, dentro de un orden sintáctico, como si se tratase de un juego de espejos que busca en esa repetición, en ese juego, una dinámica dentro de lo infinito, de lo laberíntico o lo circular”; o, dicho de una manera más sencilla: “La literatura fractal es aquélla donde se multiplican por sí mismos los elementos que la componen”. Existen dos artículos en la “web” que tratan de fijar este concepto. El primero, que parece lleva por título “Literatura fractal”, es de Alberto Viñuela y data del 29 de julio de 2001. El segundo, “Literatura y el infinito”, es un trabajo escolar que, por su estructura, parece se basa o toma como modelo el de Alberto Viñuela, aunque aporta, dentro de su brevedad, alguna idea nueva y creaciones propias; está publicado sin fecha y sus autoras son: Tatiana Pérez Veiga, Martina Piñeyrúa y Eugenia Espona. Alberto Viñuela nos define así la literatura fractal: “Llamo literatura fractal a todo aquel escrito que manifiesta propiedades similares a las de los objetos fractales, centrándose sobre todo en los elementos recursivos, es decir, que hacen referencia a sí mismos”. Alberto Viñuela nos propone diferentes maneras para lograr este objetivo mediante, por ejemplo, las “tautologías” (repetición de un mismo pensamiento dicho de distintas maneras), “historias cíclicas” (que empiezan y terminan, tras su desarrollo, con un concepto similar que une el principio y el final), “cajas chinas y cajas chinas cíclicas” (historias que contienen a otra historia y a su vez a otra historia…), y luego continúa, después de presentar ejemplos de diversos autores para cada uno de estos enunciados, abordando los temas de la “Ficción científica y los lenguajes fractales”, “La recursividad en la literatura religiosa”, para terminar su exposición con citas de algún que otro escritor conocido.

El otro trabajo, que se reduce más a la simple idea de lo infinito y su relación con la literatura, hace referencia a las paradojas de Zenón de Elea y sus juegos con el espacio-tiempo, para completar su desarrollo con un resumen de la ya comentada propuesta de Alberto Viñuela. En ambos casos, para ilustrar sus planteamientos, aparece la figura y obra de Jorge Luis Borges como máximo exponente para este tipo de literatura.

ANTECEDENTES LITERARIOS

Son dos grandes escritores los que han creado su literatura, ya sea de manera consciente o no, bajo la influencia de un pensamiento cuya teoría y nombre fue posterior a la fecha de la publicación de sus obras (ya que fue en el año 1975 cuando Benoit Mandelbrot propuso el término “fractal”). Estos dos autores son: Franz Kafka y Jorge Luis Borges. “El Proceso” y “El Castillo” son las dos novelas de Franz Kafka que están escritas bajo un marcado predominio de lo fractal. En las dos se expresa la imposibilidad del individuo frente a los mecanismos absurdos del poder, sus burocracias y sus mentiras. En ellas sus protagonistas han de seguir una tortuosa ruta, mental y física, para enfrentar una realidad que les sobrepasa con una serie de problemas que se encadenan sin encontrar nunca un final, repitiéndose dentro de un laberinto legal que somete al individuo frente a las arbitrariedades del poder que le gobierna y sus representantes. Este modo argumental tiene una gran similitud con lo que establece la dinámica fractal, de algo que empieza desde un punto concreto para expandirse en el espacio o en el tiempo, multiplicándose de manera iterativa, como son, en el caso kafkiano, el problema y el absurdo que lo genera, los elementos que se repiten una y otra vez a lo largo de la trama, en una lucha ideológica en la que las partes involucradas multiplican, a su vez, todos los motivos que demuestran cada acto de las mismas para buscar su propia justificación. La progresión fractal de los elementos argumentales, en estas dos novelas, hacen de la narración un complejo sistema que se determina como lo más característico e importante dentro de la estructura de la propia obra literaria. La figura del absurdo se reproduce por si misma para expandirse, con todos sus elementos connotativos adyacentes, hacia una lógica fractal que se constituye como el componente primario del término que se conoce como “kafkiano”. Respecto a Jorge Luis Borges (declarado admirador de Franz Kafka), en casi toda su obra está presente, en mayor o menor grado, una perspectiva fractal que se caracteriza como lo más significativo del “pensamiento borgeano” y su universo literario. En sus creaciones podemos encontrar personajes inmortales, memorias que logran existir a través del tiempo y fuera del primer cuerpo que las contuvo, edificaciones laberínticas e imposibles, libros cíclicos que terminan donde empiezan y que se bifurcan en el tiempo, laberintos y más laberintos, granos de arena que se multiplican en sueños, una esfera donde se concentra el Universo entero desde sus diferentes configuraciones, los espejos y sus reflejos, sus juegos con el tiempo y los espacios, el giro sorpresivo de sus historias; todo en él, y su inteligencia, está tocado por el orden preciso de lo fractal. Aquí, no debemos confundir su tremenda erudición con esa inteligencia suya, que se basa, precisamente, en ese juego que hace con la existencia y con lo que está más allá, con lo metafísico y el devenir, con lo que se esconde detrás de las palabras y sus ideas, lo que permanece como fondo de su literatura, libre de toda superficialidad, para adentrarse a descifrar los enigmas de esa misma inteligencia que la hacen única, genuina y genial. Estos dos grandes escritores han conseguido el reconocimiento por medio del estilo conceptual de sus historias, y a partir de una mirada fractal que recrea una nueva dimensión de la realidad, lo que, sin lugar a dudas, supuso un cambio de perspectiva en los horizontes de la literatura. Ahora, tras haber señalado estos antecedentes, del tema que nos ocupa, cabe mencionar la existencia de dos textos que lo refieren: “Manifiesto del Fractalismo” y “Manifiesto Fractal”.

El “Manifiesto del Fractalismo”, cuya autora es Eva Neuer con fecha 27 de septiembre del 2000, es un manifiesto de aspiraciones universalistas, o sea, que trata de abarcar todas las manifestaciones del ser humano, dentro de su rol social y como ente individual. Eva Neuer parte del concepto de fractal para conformar una nueva postura fractalista y, a través de esta visión, poder acercarse al mundo. Este manifiesto, con todas sus propuestas, se ciñe a lo que marca el orden fractal y se justifica a través de él con un texto netamente fractal. El hombre, a fin de cuentas, es un elemento singular dentro de un Universo fractal, que debe estar en armonía con su entorno por el hecho de pertenecer a él y por ser consciente de ello. Como todo manifiesto universal, es una exposición de ideas utópicas que, por serlo, no dejan de ser admisibles y que invitan, según su autora, a reflexionar para convertirse en un principio de búsqueda interior que ha de manifestarse hacia el exterior. Otro caso distinto es el “Manifiesto Fratal”, cuya autoría es de Héctor A. Piccoli con fecha de marzo del 2002, que es literario y atañe exclusivamente a la poesía. Con este manifiesto trata de justificar el rescate de la musicalización como medio para contrarrestar una prosificación que, a su parecer, debilita el hecho poético. Critica la prosificación pero no formula su propuesta de manera concreta y memos en relación al orden fractal, pues en ningún momento se vale de los conceptos fractales (pues no los explica ni mucho menos los utiliza) para justificar su postura de “repensar la esencia rítmico-musical del verso”, y, a través de este planteamiento, “repoetizar la poesía”. Propone, también, “trabajar con el ordenador” (sin explicar en qué sentido), y hacer poemas generativos, interactivos y esencialmente plurales, respecto a las unidades de un poemario compuesto por varios poemas, para terminar diciendo que así entrarán en el “laberinto y no sólo en el endecasílabo”.

Queda la sensación, tras leer este manifiesto, que su autor se sirve del término fractal para formular un ideario en el cual lo fractal es una mera excusa, además de caer en la superficialidad de una poética que se basa, casi exclusivamente, en el ritmo y la musicalidad, cuando lo importante de la poesía es lo que se dice entre líneas, lo que se esconde detrás de las palabras, lo que evoca: “lo que hace que no sea una simple canción”.

EJEMPLOS DE LITERATURA FRACTAL

Los ejemplos con los que a continuación trataré de ilustrar, de manera más práctica y detallada, todo lo expuesto hasta ahora, son de mi autoría y con ellos, he de admitir, no se agotan las posibilidades en la búsqueda de lo que es la literatura fractal.
Desdoblamientos: Ya nada es igual desde que salí por la puerta y me quedé solo en casa, frente al televisor. Ahora voy bajando por las escaleras y sigo aquí, sentado en un sillón, pensando en mí que ya estoy en la calle. Continúo con el paso y me dirijo hacia otro lugar, donde pueda reconocerme sin ninguna duda, ya fuera de esta habitación… Allí estoy, sentado en un banco del parque; al pasar por mi lado me saludo. “Hola, ¿cómo estas?”, me respondo. “¿Y tú?”, me pregunto. “Bien, muy bien, sentado aquí en el sillón frente al televisor”, termino por contestar… Ya nada es igual desde entonces, porque ya no estoy aquí, ni en el parque, ni caminando; sólo sé que algún día seré lo que no soy y estaré donde no estoy, pues todo lo ignoro sobre este asunto que me es tan incomprensible.
Visión Caleidoscópica: Estoy afuera y veo a los de adentro, pero ellos no me ven, y eso que les hago señales con los brazos para llamar su atención. Ellos giran a mi alrededor sin mirarme, pues caminan con la vista fija en el suelo, contando sus pasos. Son catorce hermanos gemelos que dan vueltas dentro de una habitación circular, o uno solo frente a trece espejos fraccionados. No lo sé; trataré de detectar cualquier movimiento distinto en todos ellos, pero por ahora es imposible. No puedo ver nada más que mis pies al caminar, cuando siento que alguien me observa desde afuera moviendo los brazos, para llamar mi atención. Creo que son trece hermanos gemelos idénticos a mí.
Dinámica Circular: Vasta es su mirada, penetrante, tanto que la noto dentro de mi cabeza, inspeccionando los recovecos de mis pensamientos y mucho más allá, para adivinar lo que ahora no pienso y luego pensaré; así se anticipa siempre a mí… Ahora siento que él, con su vasta mirada, soy yo; porque no me deja ser, porque asume todos mis actos antes de que yo los pueda realizar. Vive mi vida antes que yo, y piensa y habla antes de que yo lo pueda hacer. Me roba el pensamiento y la palabra, y camina todo el día frente a mí con su vasta mirada, penetrante, tanto que la noto dentro de mi cabeza inspeccionando los recovecos de mis pensamientos y mucho más allá, para adivinar lo que ahora no pienso y luego pensaré.
Dinámica Cíclica: El agua cae del cielo y no hay nubes, sólo una atmósfera transparente, pero el agua, como un torrente, me deshace a la manera de un terrón de azúcar. Mi sustancia, diluida en el agua fluvial, corre por las hendiduras de la piedra escurriéndose hacia lugares ignorados, tanto como ese agua que cae de un cielo transparente y sin nubes, la misma que me deshizo igual que un terrón de azúcar, para escurrirse hacia los rincones desconocidos de un paraje que se mojó entero con mi sustancia y con el agua inesperada de un cielo transparente y sin nubes que se precipitó como un torrente sobre mí…
Dinámica Laberíntica: Dentro de cualquier duda hay otra duda que se originó en esa incapacidad para definir cuál es la duda que la contiene, círculo en movimiento que se expande y regenera, que se alimenta de la propia ausencia de decisión. Las probabilidades se ven todas inadecuadas, cuando ninguna se impone sobre la otra y la duda en sí. Nada es posible y todo lo es a la vez, probabilidades que ahora se contienen dentro de esa duda, que la procuran. Más allá de cualquier duda hay otra duda, más allá de cualquier razón hay otra razón. Razones para la duda, dudas para razonar. Probabilidades que se esconden tras la razón y la elección, para acabar con la duda que nació a partir de esas mismas probabilidades, de la duda contenida dentro de otra duda y de su incapacidad para no dudar.
Dinámica en la Repetición: Él dice que yo digo lo que no pienso, y seguro que piensa que no digo lo que pienso; eso es lógico porque una cosa es lo contrario de la otra, pero así dicho, según lo pienso, suena bien; aunque, como digo lo que no pienso, no puedo pensar según creo que lo pienso, ya suene bien o sea cierto; pero esto es así desde el punto de vista de cómo él lo piensa y no cómo yo lo pienso; pero al final, estas cosas de creer lo que piensa cada cual, cuando se habla sobre lo que piensa o dice el otro, son cuestiones de ser pensadas. Dinámica de Mutación: La naturaleza muda con las estaciones, como cuando yo me quedo sin palabras. La voz ya no me sale, ya sea por falta de ideas o por afonía. Lo peor es la afonía mental que me asalta en mañanas, nada más despertar, laxitud de la memoria que se extiende hasta que tengo el desayuno sobre la mesa, que luego muda de ahí hacia mi estómago. La ducha ya me despierta de verdad, cuando se levantan las palabras que mudan en ideas, para que la afonía desaparezca de mi garganta. En ese transcurso de tiempo, como una muda de estación, pasó una mujer que nunca dijo una palabra, cuando tomó aquel tren que hacía su trayecto entre el verano y el otoño. Ahora las hojas secas mudaron de las ramas para formar una alfombra sobre el suelo, y ella camina, al llegar a su destino, con un paraguas sin tela por encima… Pero luego todo cambió de su lugar, la señora muda y las estaciones que mudan, pues al abrir la puerta y salir de la casa me topé con el invierno. No me gusta el frío porque me deja más que mudo, no lo puedo soportar y regreso hacia la casa. Entonces, es cuando cierro los ojos y pienso en la primavera, para que todo mude dentro mi ser. Juego de Espejos: Cuando la vi por segunda vez, ella ya no estaba, se había ido. Menos mal que la llevé conmigo, en la emulsión de plata de la película fotográfica, que luego revelé. Del negativo la pasé al positivo con un chorro de luz y luego la fijé sobre un papel bajo los líquidos. Entonces apareció poco a poco, mirándome desde dentro del fluido; de pronto me pude ver reflejado en sus pupilas, mi silueta, y también frente a ella dos veces: en ese instante y cuando le tomé la fotografía; instantes triplicados pues ella también estaba en mi memoria. Tantas veces, tantos reflejos, tan engañosa la realidad, como un juego de espejos que multiplica sin querer todos los instantes.

Dinámica Concéntrica: Cuando llegué a aquel lugar ya no estaba, se había ido o se lo habían llevado. Sólo encontré un tremendo vacío, como el de antes de ser gestado, cuando ni siquiera suponía un proyecto en la mente de mis padres. Allí, en este lugar inexistente, decidí esperar por si regresaba con la esperanza de advenir el principio y con la sospecha de que podría estar muerto… El despertar, en este caso, sería el regreso del lugar y a la vez el mío a él, algo que nos uniría en una misma dimensión. Pero ahí continué, en el trance de la espera, sin existir y rodeado de esa nada, como un pensamiento único que trataba descifrar qué paso con ese lugar desaparecido que tal vez fuera mi propia vida, la que aún me niego a admitir que se extinguió. Espero que todo sea un mal sueño y, al despertar, me encuentre con algo más que este pensamiento para saber que existo.
Proceso Invertido: “Visiones invisibles”, así dicho, tiene una doble interpretación: ¿Es invisible lo que no se ve o lo es el acto de mirar? En el primer caso sería la nada, en el segundo una mirada vacía; visión invisible en los dos. ¿Qué más dará entonces lo uno o lo otro, cuando, a pesar de que en esencia son diferentes, el resultado es idéntico? Ambos se contienen en sí mismos, con una negación y una afirmación que los conduce hacia la nada y al vacío. Así son todas las visiones invisibles, no existen, y tú aquí, por tanto, no has leído nada. Así se puede experimentar en la búsqueda de nuevas soluciones de literatura fractal, cuando estos ejemplos, en su reformulación, se podrían mezclar entre ellos en un sin fin de probabilidades en una lógica fractal dentro de lo fractal.

Y aquí termina esta breve exposición, con la que espero haber contribuido a sentar las bases o clarificar qué es la “Literatura Fractal”, concepto hasta ahora un tanto difuso y desconocido, pero que siempre ha estado ahí, en su esencia, sin que lo sepamos, en nuestro Universo y dentro de nuestro ser.

Walter Bedregal, 06 junio de 2008.

Derechos Reservados - Copyright © Walter Bedregal Paz

martes, 5 de agosto de 2008

Chuquipiunta ingresa a su fase de ENSAYISTA POLÍTICO

El marxismo, los siete ensayos de Mariátegui

Fernando Chuquipiunta Machaca

José Carlos Mariátegui La Chira, a través de sus obras se exhibe no como un discípulo de Carlos Marx, sino como fiel seguidor de los idealistas calificados como son: Georges Sorel, Benedetto Croce y Pietro Cobetti, a quienes guardó admiración incondicional en su esencia espiritual. Filosóficamente hablando, Mariátegui es la luz de la ortodoxia comunista, es el prototipo del hereje anti-materialista. Por ello defiende el socialismo marxista. Sin embargo, pone en tapete final su base epistemológica, al amparo del relativismo, del vitalismo y del pragmatismo e inicia la posibilidad de una reformulación del proyecto político de la modernidad en un sentido similar a la modernidad posmoderna actual.

Los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” es un himno al racionalismo decimonónicos, contra el culto a la razón y la ciencia, tal y como lo expresó Georges Sorel en Las ilusiones del progreso, de gran influencia en la década de 1920. Es una obra bien elaborada con lógica de tipo calificadamente cartesiano. En su posición lógica, Mariátegui está bajo la tutela de Descartes y no bajo la de Hegel, menos aún bajo la de Carlos Marx. Asimismo, Mariátegui exalta la realización incaica, quema sus mejores inciensos frente al genio organizador de los incas y saluda la obra de lo que heréticamente denomina “Socialismo Incaico”. Federico Engels, enjuiciando precisamente el proceso de la era de los Incas en el Tawantisuyo, le nombra “despotismo feudal, correspondiente a los pueblos que atraviesan la época de la baja barbarie”. El Marxista Federico Engels estaba en contra de la opinión de José Carlos Mariátegui sobre la realidad peruana. Pues, no sería muy distinta la disquisición de José Carlos Mariátegui cuando dice que el relativismo "empieza por enseñar que la realidad es una ilusión, pero concluye por reconocer que la ilusión es, a su vez, una realidad". También afirma que "La fantasía, cuando no nos acerca a la realidad, nos sirve de bien poco. Los filósofos se valen de conceptos falsos para arribar a la verdad".

Mariátegui en Los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” saluda como advenimiento auroral, el renacimiento de las comunidades indígenas, herencia del incanato y trascendencia del ayllu primitivo. Carlos Marx, en una amplia carta a Vera Zazulisch, la que constituye uno de los documentos fundamentales del marxismo y una de las bases del Materialismo Histórico, anatematiza y condena la comunidad como un rezago de edades tramontadas, como elemento reaccionario destinado a la desaparición obligatoria. Para Mariátegui, la comunidad es lo que debe ser vitalizado y re-establecido en la economía y en la sociología peruana; para Friedrich Nietzsche es lo que históricamente está inculpado como tara, como traba y como peso muerto. A la sazón, lo más sobresaliente es que el Amauta supo escapar de esa clásica polarización entre el ser y la conciencia, aunque se encuentre más cerca del segundo lado de esta oposición. Aunque Mariátegui es en cierta forma un idealista, no siempre lo es en el sentido hegeliano, sino más bien "psíquico e interior", como decía Francisco García Calderón al describir el idealismo de Henry Bergson.

El anatema del komintern

Por estas razones macizas y tangibles la obra de José Carlos Mariátegui La Chira fue oficialmente condenada por la Internacional Comunista, que han empleado sus argumentaciones más poderosas para refutar demoledoramente la obra de Mariátegui. Es más-en forma paradójica-hicieron aprobar oficialmente la tesis en que se aluden las “desviaciones burguesas, que no son sino contrabandos del enemigo de clase”. En aquella tesis se invoca reiteradamente la posición del marxismo, contenida en la carta a Vera Zazulisch, pese al verbalismo inoperante de su proclama de comunista convicto y confeso. Más tarde la Academia Leninista de Moscú, aprobó la requisitoria contra José Carlos Mariátegui, elaborada por los profesores rojos de la misma, encabezado por el profesor Mirochewsky. Esa requisitoria es la crítica más cáustica y acerba que se haya escrito contra la posición y la obra de Mariátegui, en este sentido, nos resulta de suma utilidad decir: que Mariátegui se rebela contra la distinción kantiana entre ciencia, por un lado, y metafísica, por el otro.

La revolucion en marcha

Mariátegui, con toda justeza tipificó al gamonalismo, pero la quiso enfrentar a la comunidad indígena, con criterio innegablemente pasatista. El provenir progresista de la tierra en el Perú está en su incorporación plena a la civilización Industrial, en su paso completo hacia el capitalismo y no en el regreso al ayllu ni al incario. No se puede hacer marchar hacia atrás el carro de la historia sin tornarse reacciones. En efecto, Mariátegui puede manifestarse muy crítico del racionalismo occidental, pero es un ferviente convencido del proyecto de la modernidad occidental.

José Carlos Mariátegui La Chira vivió en plenitud y en profundidad la verdad de su tiempo. Tuvo el mérito de ser hombre de su época. Y en su tiempo, cuando escribió Los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” el sistema capitalista parecía condenado a parecer. No fue un azar que poco después, en 1929, estallaba en el mundo la más grande crisis que haya sufrido el capitalismo. Solamente en los Estados Unidos. Un sistema de tal clase que estaba denigrado y Mariátegui se apresuró a condenarlo. Con este canto a la uniformidad, está claro que Mariátegui no defiende el pluralismo cultural, sino el triunfo socialista.

Ha trascurrido nada más que un cuarto de siglo y el panorama del año 30 es hoy no sólo totalmente distinto sino radicalmente opuesto. Vivimos en un mundo renovado, distinto, pleno de un ánimo creador y revolucionario. La insurrección con la que Mariátegui sonó está en repleta realización con nuestros días. Sólo que no la rivalizaron ni Vladimir Lenin, ni Trotzky, ni Zinoviev. La está realizando el capitalismo de nueva tendencia, de nuevo contenido, que está cambiando la paz del mundo globo-colonizador.

En los días de José Carlos Mariátegui tenia vigencia como esperanza aquello de que “Las Emancipaciones de los Trabajadores era obra de los mismos”. Ahora, a la luz de los cañonazos y de los lanzamientos que achicharraron a los húngaros, esa esperanza se ha hundido en la quiebra fraudulenta. Y vigorosa, terca, indeclinablemente, se instala una nueva verdad que destila de las teorías incuestionables. Pero es bueno resaltar José Carlos Mariátegui rescata el proyecto político de la modernidad occidental, aunque lo hace sin mucha crítica a sus pretensiones ecuménicas. Sin embargo, logra mantener una saludable tensión, en el plano epistemológico, entre lo científico y lo no científico.

sábado, 2 de agosto de 2008

Mejor aparecen todos los autores del Blog. Pachito.



Pueden girar sus honorarios a la casa del ALBA de don Víctor Villegas para recibir sus respectivos petrodólares.

Por fin hallaron al Doctor. El Nobel espera.

Estimadísimo Maestro Walter Paz Quispe Santos:

Estoy enterado de su brillante trayectoria académica que he leído en Internet.
Actualmente estoy estudiando en mi tierra la Maestría La Enseñanza de la Lengua Materna.

Con el fin de obtener una mayor información que me permita elaborar mi Tesis, le ruego me envíe un ejemplar de sus tesis y de sus ponencias y artículos publicados. Me serían de gran utilidad. Lo citaré a usted en mi trabajo Recepcional. El tema de su trabajo de investigación es de mi particular interés. Esas circunstancias me gustaría tratarlas en mi trabajo de Titulación.

Yo conozco Perú. Allá estuve hace unos veinte años. Me gustó su tierra. Todavía mis familiares y yo tenemos recuerdos que les traje de tan maravillosos lugares.

Le envío un fuerte abrazo con motivo de la Conmemoración Peruana de la Promulgación de su Independencia.

Le agradezco infinitamente su valiosa atención.
Estoy a sus órdenes.

Profesor Efraín Gutiérrez De la Isla
Director de la Escuela Secundaria General "General Ignacio Zaragoza", de Ojocaliente, Zac.
Avenida Ramón López Velarde número 416, Departamento Altos 4,
Zacatecas, Zacatecas, México.
Teléfono: (011 52 492) 92 5 21 05.

Bueno, éste es el otro autor del blog. Pacho



Nombre:
Walter Paz Quispe Santos
Lugar:
Acora, Puno, Peru

Licenciado en Educación, especialidad Lengua y Literatura por la Universidad Mayor de San Marcos, Lima. Ha estudiado Lingüística Andina y Educación en la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, Educación superior en la Unidad de Post Grado de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, Con la beca IFP, estudia Ciencias del Lenguaje y Lingüística Aplicada en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España. Como poeta ha obtenido dos Premios nacionales de poesía y el Premio Nacional de Educación, “Horacio 1999”. Tiene publicado el libro “Educación de adultos naturaleza y perspectivas”, junto a Lucio Valer y Kennet Delgado en el CEUPS de la UNMSM, Lima. Ha desempeñado la docencia en educación superior no universitaria en la Escuela de Formación Artística de Juliaca y universitaria tanto en el pre y postgrado en varias universidades del país. Sus artículos y conferencias pueden leerse en importantes revistas especializadas sobre Educación en Colombia, Chile, Venezuela Y nuestro país. Actualmente colabora con el diario "Los Andes" de Puno, y los artículos de opinión del blog corresponden a ese medio y otros del país.

No jodan a mi pata Gabriel. Este es su verdadero rostro. Pacho.


Gabriel Apaza

poemas

PARA ESTA CONFESIÓN MENOR

Blanca
Sin violines de indolencia
Un ave noctámbula me hizo partituras de silencio
Pedí del amor sus lanzas
Los crepúsculos
Para discernir el extravío
Me dio un amasijo de otoño y luciérnagas
Dos gotas de poiesis
Donde los ángeles cubridores sucumbieron.

¿DE QUÉ POEMA ERES EL ALBA
AHORA?

Cuando mi casa
Es un borrador de palomas mutiladas
El confinamiento
De una implacable apostasía.

Cuando en mis ojos se deshojan las plegarias
Que solía encadenar a tus vestidos negros
¿De qué tabernáculo, de qué vino,
De qué espectros
De qué pan, escancia tus besos ahora?

SI TERMINAS DE DESLAZAR ESTE LIBRO
NO ME PIDAS QUE ABANDONDE A LOS ESTOICOS

La verdad de la poesía
Es el papel de la muerte despaciosa
Desde que te espero de yermo y monóculo.

Si lo terminas
Por la rara gitanería de la algazara y el olvido
Nada hallarás de mi biografía
Ni el decurso torcido
De un anémico cirio consagrado al amor
Donde tus crípticas gacelas
Impostaban sus dorados ágapes.
¿No sería mejor que interrumpas
Esta undosa borrasca?

LO QUE PASÓ ENTRE NOSOTROS
SE CONSUMIRÁ EN EL ALTAR DELEZNABLE
DE LOS POETAS MIRLOS

Será savia de arcángeles y lluvia
Que conmueva tus palomas
Melodía de sangre y arbustos
Donde un discípulo de Boudelaire muera.
Tú decías que era ficción
Abdicación momentánea de tus alfombras,
Pero fue caída vertiginosa
Sobre una flora coruscante,
Polvo luminoso de reinos solitarios.
Cuando, criptoanalista, descubrí
Que los marfiles
No se depositaban más en los lugares del amor.

DEJAMOS EN EL ARCA
UN HIJO DE NOMBRE ELÍAS

Rosa desnuda que logró desgajar la luna.

Dejamos el ritual donde los violines
Tejían tus escrituras secretas,
¿Dónde desgastas tus muslos de seda
Que abrigaban mis versos de las hogueras?

NIÑA DE LOS SILENCIOS COMO ROSAS

Ahora
La tersura de tu piel es rosa egipcia
Nos cría la voluptuosidad
De los ataúdes
Amor,
Por ello
Te consagro
Sacerdotisa de los templos de Comala
Depositaria de mis lápices.

DE TRINOS Y SOLITARIA ERA LA MAÑANA
CUANDO ME DISPUSE A MORIR

Al caer los primeros letrados
Escribí en la fuente más púdica
Un poema que espera a los nuevos cántaros
Un sable del pasado y los adioses.
Me pareció echarle una ciega profecía
Una anticipación al madero
Una criatura de pan y rosas.
Cuando yo caiga fulminado seguirán solos
Ese cántaro, esa mañana, ese poema.


bio/biblio
Gabriel Apaza nació en Moho el 26 de marzo de 1969. Ejerce la levitación y la rebelión abierta. Místico sin dios, apátrida, chelero y adicto a la lectura. Es Director de la revista de literatura Consejero de lobo, y de el mensuario El zorro de arriba. Sus poemas sufrieron varias publicaciones pero uno sólo orgánico Aporía, la duda de la luciérnaga o sus heridas deshojadas (Puno, 2001). Actualmente se dedica a otros menesteres menores como el estudio de la filosofía de Kierkegaard y la filología de Agustín García Calvo y los sermones de Buda. Tiene dos caballos, un faisán dorado y una vaca. Tiene un hijo y es un padre ejemplar.

Publicado por Martí­n Zúñiga:: 10:21 AM ::