martes, 15 de enero de 2008

Poesía

Y la poesía también sirve

para molestar al rey.

Rayo que nos lacera el corazón,

cigarrillo de lenta ceniza meditada,

desvelo por la sombra que acecha

en la ventana de la aurora,

cada tanto, también,

la poesía refulge tornasoles presuntuosos.

Sí. Y alquimias para conmemorar, ‘señoras y señores,

‘que las mariposas son díscolas flores desertoras,

o un grácil surrealismo de angelitos pintores’.

¿Qué se dice de tanto palabraje

que humilla nuestra urgencia,

desgarrada, raída, sueño hilachas de trapo-

y cruentos lagrimones del fracaso

que nos clava las uñas, costillas bien adentro?

¿De qué van los versitos incoloros si cada

dos segundos se muere un niño de hambre en el planeta?

¿Verso a hechura de un dios que ignora su tarea?

La poesía repite seguir creciendo al hombre.

Poemas mano a mano sin soledad tan sola.

El unísono grito de remeros constantes,

extenuados de capitanear este naufragio de

errátiles gorriones, entre vendavales y tormenta.

P U L I E N D O H U E S O S

Roberto Bolaño

Si por panorama general entendemos a una promoción emergente de jóvenes poetas que vienen a llenar algunos huecos surgidos en el aparato oficial de la literatura latinoamericana, a mí me parece definitivamente mediocre. Ahora que si por panorama general entendemos un movimiento al menos estéticamente al margen del aparato oficial o un subpanorama ética y estéticamente al margen, un estado de ánimo común a muchos jóvenes, una interpretación transformadora (y esto es más contradictorio que el diablo) de una realidad cotidiana sangrienta, en donde es imposible verdaderamente crear sin subvertir, en donde es imposible subvertir sin ser apaleado, en donde es imposible ser apaleado sin adoptar, por el momento aunque sólo sea visceralmente, posturas de rechazo total a situaciones culturales burguesas (y cualquier postura de rechazo total significa comenzar a experimentar y pensar nuevas formas de acción, a intuir nuevas sensaciones), el panorama general se me presenta como el segundo cartucho de dinamita de la poesía latinoamericana en lo que va de este siglo; el primero fue la vanguardia de los veintes: Huidobro, Vallejo, De Rokha, Oquendo de Amat, César Moro, Maples Arce, Alberto Hidalgo, Borges, Girondo, Martín Adán, etcétera. Por un lado escriben los jóvenes decentes, los de la cotidianidad de toilette, los caligrafistas, los que buscan un status de escritor. Por el otro están los anarquistas, los poetas narrativos y los nuevos líricos marxistas, los vagabundos, los que viven poesía, los que se pasean vestidos de erizos por la cotidianidad pequeñoburguesa, a los que les importa un comino el oficio de escritor. Dos líneas bastante numerosas, bastante heterogéneas. Para aclarar un poco, dentro de la primera tendencia (y decir tendencia es un decir), puedo mencionar a los hijos de Paz, en México; a los hijos de Girri, en Argentina; a los pésimos parrianos, a los peores nerudianos, a los definitivamente perversos rokhianos, en Chile; a los Cobo Borda trepadores (como diría Scott Fittzgerald), de Colombia; a los jóvenes poetas de la República del Este; de Venezuela; a los hijos de Stalin y Westphalen, del Perú; a los exterioristas católicos, de Nicaragua, etcétera. Dentro de la otra tendencia sólo puedo manejar un hit parade internacional, que agruparía gente muchas veces contraria entre sí, pero emparentada en un primer punto: la poesía ya no como un cubículo universitario, ya no como un flujo circular de información, sino como una experiencia viva, lenguaje vivo, autopista de cabellos largos. Me es inevitable mezclar poetas de los que ya no espero nada o casi nada, gente que después de haber dado dos saltos mortales se cayó del trapecio o bajó a recibir su cheque o su beca, o tuvo miedo, o se le acabó la inspiración; qué se yo; con poetas de los que espero todo o casi todo, tránsfugas, iconoclastas, adolescentes, personajes fidelísimos que entran como Pedro en su casa tanto al país de los cronopios como a las redes subterráneas de Bakunin y Barbarella. Los nombro indistintamente (para su curiosidad y regocijo): Hinostroza, Bruno Montané, Luis Rogelio Nogueras, Mara Larrosa, José Peguero, Orlando Guillén, Waldo Rojas, Julián Gómez, José Rosas Ribeyro, Enrique Verástegui, Mario Santiago, Gonzalo Millán, Rubén Medina, José de Jesús Sampedro, Óscar Málaga, Fernando Nieto Cadena, Jorge Pimentel, Juan Ramírez Ruiz, Beltrán Morales, Víctor Casaus, Cuauthémoc Méndez, David Malfavón, Eloy Jáuregui, Fanor Téllez, Vladimir Herrera y Antonio Cisneros. De los uruguayos sólo conozco mayores de cuarenta. Poeta joven que aparece es asesinado por la dictadura. Ibero Gutiérrez, por ejemplo. De Argentina puedo decir lo mismo que de Uruguay, con la salvedad de que recién ahora estoy empezando a leer, gracias a Jorge Alejandro, a algunos poetas de las promociones recientes. Imagino que la urgencia de sobrevivir es mayor casi siempre a la urgencia de escribir poesía; ya no hablo de difundirla, aunque sea a niveles subterráneos. Se me vienen muchos nombres a la cabeza: Paco Urondo, a quien todos conocemos, muerto en la guerrilla: Diana Bellesi, a quien sólo unos pocos conocemos (¿dónde está Diana nos preguntó Hinostroza, no sé, le dije), perdida en esa especie de flipper electrónico que es el cono sur. Pienso en el gheto de poetas peruanos en el edificio de Georges Mandel en París, llamado también El Rincón de los Bonzos Melenudos. Pienso en los nuevos poetas chilenos (hablo de muchachos que no pasan de los veintiún años) creándose una tradición poética a partir de sus propios nervios.

Creo una cosa: si bien ahora el panorama general de la nueva poesía latinoamericana es en un cincuenta por ciento clandestino, dentro de poco tiempo lo será en un cien por ciento. En una época de crisis, el poeta se lanza a los caminos. De esta inmersión obligatoria en mundos nuevos renace la poesía, la verdadera poesía, o se va todo al carajo.
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ANTECEDENTES DE LA NUEVA POESÍA

¡Santo cielo! si yo me pusiera extremista diría que los únicos antecedentes para muchos de nosotros son una cadena de carnicerías, una colección de fotos de poetas surrealistas, una monomanía por las carreteras, nuevamente una cadena de carnicerías, informaciones enajenadas con el método cut-up, complots experimentales, canciones de rock'n roll (sobre todo Simpatía por el diablo), Vietnam y la guerrilla, el sexo y los cómics , muchas nubes negras y veloces. Antecedente quiere decir, más o menos, acción, dicho o circunstancia que sirve para juzgar algo posterior. Bueno, creo que los antecedentes de los nuevos poetas latinoamericanos no son primordialmente literarios. Ni nacionales. No existen antecedentes puramente nacionales. En el caso concreto de los chilenos nuestras raíces no se circunscriben a la herencia que tal o cual generación haya podido darnos. Nuestra posición dentro de la joven poesía chilena es desde todos los puntos de vista opuesta a la de nuestros primos mayores, los chunchulitos del sesenta. No bebemos de Parra ni de Neruda (tampoco caemos en el ridículo de aquellos que después de haber aplaudido a Parra como el renovador de la poesía latinoamericana lo acusan ahora de fascista y niegan toda su poesía. Nosotros creemos que tanto Parra como los que hoy lo excomulgan han sido unos poetas pequeñoburgueses hasta la médula que en su momento hicieron cosas bastante importantes, sobre todo Nicanor). Le ponemos más atención a Pablo de Rokha y a Vicente Huidobro.

Nuestras experiencias, entre ellas el acto de escribir desesperadamente en un callejón sin salida, nos han orillado a reencontrar antiguos tótems, largo tiempo ocultos (ninguneados o manipulados por la tradición oficial) y a tomar de ellos lo más corrosivo, lo más fresco.
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AVANCES Y RETROCESOS

La renovación de nuestro lenguaje poético no se da meramente como una búsqueda formal, sino como resultado de un choque formidable entre una realidad cada día más exasperantemente poética y nuestras ganas de jugar un rato con ella, de interpretarla, de transformarla, por lo pronto sea sólo para ver qué nos pasa. La poesía de lo que se mueve y me rodea, extiende mi poesía al infinito, diría Bakunin.

Quizá el movimiento de poetas más importante de estos últimos años, no sólo para Perú sino para América, haya sido el grupo Hora Zero. Creado por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz, en 1970 se lanzaron con un manifiesto en donde desconocían casi todo lo que se había escrito antes de ellos y volvían a poner vigentes dos actitudes: la iconoclastía y la fe ciega en el poder de la poesía. A partir de esa contradicción llegan a la poesía integral, de Juan Ramírez Ruiz y a los poemas proletarios alucinógenos de Jorge Pimentel. Además de ellos Hora Zero tuvo poetas tan buenos como José Cerna, Jorge Nájar, Eloy Jáuregui, Enrique Verástegui e Isaac Rupay. Pero igual que todo movimiento que se divide y que para colmo no logra salir de sus fronteras nacionales, éste se ahogó. La maquinaria oficial utiliza muchas formas para neutralizar algo que en determinado momento amenaza. A la gente se la compra o se la hace desaparecer. Juan Ramírez trató de romper el cerco y establecer contacto con grupos de poetas jóvenes del resto de América, testimonio de eso son unas cuantas cartas que le mandó a Mario Santiago. Allí lo que él planteaba era la unión mediante una revista rotaria de los diferentes poetas, más o menos marginales, más o menos de vanguardia, de algunos países latinoamericanos. El proyecto no cuajó. Ahora muchos horazerianos ya no quieren ni oír hablar de Hora Zero. Los pobrecitos piensan que pueden salvarse ellos solos. (Hora Zero en uno de los momentos más afiebrados trató de salvar al Perú; las profecías, los alucinantes juegos estadísticos, las advertencias ecológicas, los recortes de nota roja de Jorge Pimentel, en Kenacort y Valium 10 son prueba de ello).

Es aleccionador el fin de los nadaístas colombianos: todos pasaron, después del enfrentamiento con el poder cultural, de una onda satánica a una onda mística. De Gonzalo Arango no queda nada, de Juan Arb tampoco. Quizás dos o tres poemas de Jotamario. La comparación con Hora Zero se puede hacer de esta manera: después de la derrota los nadaístas devienen místicos y los horazerianos escritores de oficio. Hora Zero es el primer avance y el primer retroceso de importancia de la joven poesía latinoamericana de los setentas.

Otras tendencias de poetas jóvenes, me refiero a los que hacían poesía coloquial, con el pretexto de reflejar una cotidianidad fresca y sencilla sólo le rindieron tributo a una cotidianidad pequeñoburguesa, sin trascender nunca, tanto en forma como en contenido, al animal de la costumbre. De eso solamente quedan malas fotografías.

Los jóvenes poetas chilenos hicieron humo blanco cuando quisieron copiar el humor negro de Parra. El mismo Parra terminó haciendo un lamentable y mediocre humor blanco. El humor blanco es la broma más cruel que la nueva poesía chilena se jugó a sí misma hasta el 11 de septiembre de 1973.

Cuando el ambiente no sólo es indiferente u hostil, sino francamente criminal, como en el caso de Chile o de Argentina,, al poeta no le queda otra que entrar en organizaciones clandestinas (hacer poesía a balazos, como diría Dalton), o irse del país. Europa está llena de argentinos, chilenos, uruguayos, que obviamente no están ahí de vacaciones.

Pero todo se prolonga de una forma o de otra. Dos poetas jóvenes que mucho le deben a Hora Zero son Mario Santiago, mexicano, y Bruno Montané, chileno. En Mario se cumple el poema integral con toda su unidad (su capacidad de estilo, su locura metafórica) y todo su poder fragmentario, el asalto simultáneo a diferentes formas de la realidad. En Bruno el desgarrado coloquialismo horazeriano se mueve por paisajes de alucinación y lucidez, con estructuras rítmicas y juegos de sensaciones llevados hasta las últimas. Tipos como Pimentel, que ahora tranquilamente encerrado en Lima prepara sus próximas batallas; como Mario, que es una especie de Netzahualcóyotl con la imaginación de Pantagruel, y como Bruno Montané, que es la serenidad en persona, no me defraudarán en lo que pienso tiene de viva nuestra poesía.
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Posible vanguardia y contexto sociopolítico

Vivimos la aparición de formas nuevas, condicionadas por factores económicos, formas marginales que poco a poco vemos reconociendo como poesía. Un aire de poesía desligado de los medios sociales, donde tradicionalmente se mueve la poesía. Vivimos la aparición de una poesía del lado salvaje de las calles. El humor blanco, el exteriorismo, los versos de la otredad, los versos clase obrera, sólo representan a un sector (el sector oficial, reconocido) famélico en su imaginación y rico en seguridad; la poesía conversacional se queda muda cuando ve pasar por la calle a los niños rojos, a los niños salvajes de Whitman, a los que sin darse cuenta aúllan. En oposición al poeta joven que teme enormemente arriesgarse, que quiere llegar lo antes posible a un status dentro del mercado, está el kamikaze de los Flujos de Mario Santiago o de los Caminos pedregosos de Pimentel. El digno y lúdico muchacho de la calle con el rostro embarrado de imaginación. Mientras cualquier chavo sueñe y le cuente sus sueños a una chava habrá vanguardia en la joven poesía. Pero es hora de sacar a la vanguardia de sus territorios marginales, de sus territorios de sueños, y lanzarla en una lucha de poder a poder contra el aparato oficial, reaccionario hasta los huesos. Para eso hay que organizarse, ensayar nuevos canales de comunicación, experimentar, estar siempre en la disposición de arriesgarse en mundos desconocidos, proponer frenéticamente, cotidianamente afilar la capacidad de asombro y de amor. La subversión de la cotidianidad no puede circunscribirse a los ámbitos puramente socioeconómicos, la revolución y la vida deben ser la ética y la estética (una sola cosa), de cualquier proyecto de vanguardia. En este sentido creo que podemos hablar ya de renacimiento, la cosa vuelve a moverse en algunas partes, los jóvenes se arriesgan, salen como lunáticos a las calles a vivir su propia película bogartiana, crean movimientos estrambóticos y sanísimos en medio de una inteligentsia primero indiferente y después asustada. Ejemplo de esto es el infrarrealismo en México, definido por amigos y enemigos como la peste, y eso que recién empieza, que recién está en la etapa que Rubén Medina designa como de "descubrimiento de sensaciones marginales", "el poema lanzado, de formas múltiples, a la aventura". El núcleo central de una posible vanguardia debe ser la aventura, creo yo. Y prefiero al muchacho que lee a Pablo de Rokha en vez de Valéry, el que lee a Kerouac y no a Fuentes, el que escribe en una máquina de sueños: Dinero Gratis o Thanatos Go Home.

Aventura de los nervios, aventura de los párpados, aventura del camino, aventura de la revolución, aventura del amor.

Más o menos como el que está tirado en una esquina, sudando y descansando un poco, y algún teórico sicoanalista de la Universidad le grita pequeñoburgués con mala conciencia. Y él se sonríe casi como un Buda armado.

DE ALFILES Y ESFINGES:

Anónimo

La Diáspora es un lugar bien berraco en el ninguneo, donde se nace y muere, pero se crece como en un saco roto sin fondo ni punta, el vacío pesa y la voz se siente en off. Extranjero, de Moho o de Juliaca, dijiste, siempre, en realidad se sale una sola vez del vientre y no se vuelve más que otra vez, pero en forma definitiva, sin regreso, más bien para adentrarse más y más al fondo de lo inminentemente oscuro, otra matriz sin duda, que no será necesario abandonar. Será tal vez por eso que salen estas notas y este blog se hace y deshace a pesar de la mano de Gabriel. A veces no quiere entender que el ya fue, su berreo, ahora, hoy, no tiene sentido.

CHUQUIPIUNTA, EL MISMO, OTRO, ÉL.

lunes, 14 de enero de 2008

¡Termina la Votación!

Orquidea Sideral

Boris Espezúa Salmón

La Oficina de Proyección Social de La Universidad Nacional del Altiplano, ha editado recientemente el Poemario “Orquidea Sideral” de Alfredo Quispe Tutacano, se consigna como subtitulo en la portada del libro que es Literatura Chaya, lo que entendemos que significa que pertenece a La Nación Quechua, de estirpe de Ayapata, Distrito de Macusani de donde es oriundo Alfredo Tutacano. El libro ha sido esperado durante varios años, y casi una década demoró su publicación habiendo fraguado su contenido para demostrar un mejor resultado y perfilamiento.

Antes de comentar la poesía de Alfredo Tutacano, es necesario resaltar de modo especial las ilustraciones que tiene el libro del conocido pintor puneño Benigno Aguilar Paucar, que además de poseer un estilo particular, y un compromiso con el altiplano,con sus costumbres y culturas, articula los diversos poemas de modo complementario, reforzante y pertinente, algo que se ha venido perdiendo en los últimos años, donde los poetas ya prescinden de las ilustraciones, que era característica de importantes poemarios y las clásicas revistas como “Amauta” o “El Boletín Titikaka” por ejemplo que ilustraban sus páginas con pintores de la talla de José Sabogal, José Malanca, Amadeo Landaeta, Florentino Sosa y otros.

La poesía de Alfredo Tutacano es una propuesta por aperturar nuevas posturas experimentales en la llamada temática y expresión andina, donde se trata de innovar el texto poético en comparación a nuestros antecesores como Alejandro Peralta, Dante Nava, Gamaliel Cuarta, o al propio Efraín Miranda, quienes de modo singular han planteado formas expresivas de la poesía andina, pero, que deben ser mejoradas o diferenciadas, las generaciones posteriores ante ellos tienen ese reto que aún de modo consolidado no se encuentra con claridad y solidéz, en los poetas que prosiguen hasta este siglo que se inicia. En este escenario Alfredo consecuente con su identidad y origen rescata en su poesía el mito,Un lirismo bronco, las raíces ancestrales por los cuales el hombre en este tiempo se encadena, se aleja de sus apus tutelares, del sosiego del ande y de la esencia que lo prefigura en su existencia. El titulo del Libro Orquidea Sideral, contiene una cantata de imprecación, de alegato, de respiro histórico que suscita una reflexión medular para voltear la mirada por nuestros pueblos andinos, a revitalizar los amarus que llevamos dentro, y mostrar al universo la belleza escarchada e por el olvido de nuestros pueblos. Desde el punto de vista de la composición Alfredo Tutacano con esta primera entrega nos muestra no un poeta inicial, sino un talentoso sentidor y conocedor de la belleza poética que promete un gran futuro, silencioso y firme para la poesía peruana. Versos como: “ Son las partículas del dolor, que se disgregan de los tejidos vitales de rocíos sangrientos…Tu, esperarás que el destino de unte de colirio y el tiempo te envuelva con tus cataplasmas” En estos versos, el autor cruza los vientos, impreca su origen y su fin, y añora el amor como una orilla rasmillada por la luna. En otros versos se verá al poeta estacado en la tierra, beligerante, guerrero cuando señala: “ Waynacapac: “El poderío de tu honda, ha desintegrad, las centurias de humillación, de los valles rebelde, de la hoja hierática, de los alaridos de libertad. Proporcionas fortaleza a los illapas, a los halcones albos, donde haces emerger generaciones nuevas en las comarcas” La fuerza sideral del cosmos del ande, se siente como el silbido bronco de las alturas, donde el poeta reúne las tempestades y la nueva sangre para un nuevo tiempo.

La poesía puneña tiene en sus exponentes varias opciones que seguir y que reencontrar, Alfredo Tutacano elige la opción de la temática andina siendo con ello coherente en su postura ontológica, utiliza el andamiaje experimental de la poesía occidental para la construcción de sus metáforas, y sin caer en un formalismo positivista donde el rostro y el cuerpo andino desaparece, o queda como pincelada pintoresca, y donde muchos consideran que hay que vaciar el lirismo para hacer mejor poesía, lo que es un contrasentido, porque el lenguaje perfilado no es nada, sino tiene contenido, semántica y expresividad el Ícaro verbal que se consigna. Por ello bienvenido a la poesía de Alfredo Tutacano, con él Puno gana un poeta más, y se suma a la fuerza de David ante una masa insomne, y envilecida de prejuicios a lo Hércules que convencionalmente cree que ser poeta es ser débil, tener una presencia chistosa o disminuida de existencia, y que involucrarse en la literatura, es optar por la mariconada, por lo subalterno y la marginalidad. Cuando si supieran que la poesía es la dedicación más excelsa y más álta incluso que la filosofía como lo reconocía Aristóteles, y es la fundamentación del hombre por la palabra como lo asevera Heiddegger, y el paraíso que se trae a la tierra para hacernos la vida menos infeliz. Felicitaciones Alfredo.

Revistas educativas

Walter Paz Quispe Santos

Amenas, didácticas, acaso incisivas; las revistas educativas durante el 2007 fueron las más preferidas como medios de expresión de las ideas pedagógicas y culturales de nuestros educadores. Sin duda los Maestros son los más grandes animadores de nuestras provincias y distritos de la región Puno. Así las revistas se convirtieron en bastiones principales de nuestro desarrollo intelectual. Lo testifican ediciones que muestran no sólo iniciativa e inquietud de afirmación cultural sino auténtica reflexión educativa.

Nos referimos en primer lugar a la revista “Pensamiento vivo”, editada por educadores de la Escuela 70001 de Puno, bajo la Coordinación de Juan Rivas Apaza y la Dirección de Mario Vilca Condori; co-Dirección de Doris Quispe Suaña. Los artículos que trae la publicación se refieren a tópicos que corresponden a las reflexiones pedagógicas del presente siglo que se abre para sorpresa de esta bárbara civilización que nos toca vivir. Jaime Leoncio Tiquilloca escribe bien sobre “Las Tecnologías de información y comunicación” un verdadero reto para la educación regional; César Huayllapuma Santa Cruz revive un tema que tal vez es la agenda olvidada en nuestra práctica educativa: “¿respetamos los derechos de los niños y niñas? Hace poco la niña Nina Alionka Mendoza Yanqui fue maltratada y discriminada por funcionarios del Ministerio de Educación, buen artículo para que lean estos desavenidos de la educación peruana. Víctor Rodríguez Paquita reflexiona sobre la alicaída EIB. Las educadoras Nora Morales y Jenny Ramos nos brindan consejos para ayudar a triunfar a nuestros hijos. ¿Alguien podría garantizar el éxito de nuestros hijos? Tremendo reto para los padres y mayor aún para los educadores. Amalia M. Galvez Condori nos retrotrae un tópico sugestivo: la investigación acción. Marco Aurelio Tito Mamani se despacha bien con él que es padre y con los demás sobre el rol que cumplen en la educación de sus hijos. Yeny Marisol Melo nos habla del código de los niños y adolescentes, y con buena pluma. William Javier Tito Quispe reflexiona sobre la discapacidad; Angel Orlando Cardenas Cari que a parte de educador es abogado nos trae una buena reflexión sobre el D.S. 011-2007-ED. Gilberto Vilca Cutipa tiene buenos apuntes sobre la comunicación educativa. Dicen que a pesar de los adelantos tecnológicos seguimos incomunicados. Dinora Eduvigis Ortega Portugal trae consigo reflexiones acerca del Consejo Educativo Institucional, un tema poco discutido en la región Puno. Mario Vilca Condori compila algunas reflexiones útiles al igual que la madre de familia Martha Rodríguez Pari. Felicitaciones. El artículo que mas destaca es sin duda “La Pedagogía de José Portugal Catacora” de Juan Alberto Rivas Apaza. Leer sobre José Portugal siempre será aleccionador y refrescante en momentos de crisis educativa, cuantas cosas nos faltan aprender de este insigne educador acoreño.

Por otro lado, en Ayaviri vio la luz “Alborada Andina” otra revista dirigida por Mario Ramos Tacca, y bajo la presidencia de Miguel A. Mendoza Loza. Sus páginas nos traen buen contenido que nos invita a leerlo. Por ejemplo, José Galvez Vasquez comenta sobre la arremetida aprista sobre los Institutos Superiores. Es lamentable cómo los profesores de educación superior tengan que pagar las consecuencias de una mala planificación del centralismo limeño miope y cuyas alternativas de desarrollo hoy se encuentran agotadas. Sazona bien las páginas de contenido Miguel Mendoza hablándonos sobre el “Perú inmemorialmente centralista”. No basta ser derridiano para descentrar el centralismo, la periferia ayuda a comprender porque el centralismo es el culpable del atraso regional. Así mismo, Sergio Solórzano nos habla didácticamente sobre el sistema Tributario Nacional. Flavio Cornejo sobre el presupuesto participativo; Anita Quispe Calderon escribe sobre “haciendo realidad nuestros derechos”. Pablo Román Carcausto sobre el “Ecodesarrollo”. Hay articulos sugestivos y sugerentes de Elisban Lino Alarico, Clímaco Huayapa Gallegos, Lino Alex Ramos Salas, José Ccapacca Huallpa sobre ecología y medio ambiente.

La sección educación contiene aportes de Polan Lacki, Ana Cecilia Mendoza Gallo, Vilma Justina Huayhua Calla, Jenny Marlene Rucoba, Mary Luz Olaguivel Huamani, Vilma Pinto Huancavilca, Agripina Urday, Mario Julian Arisaca quienes aprovechan con maestría las páginas de “Alborada Andina” para mostrar mucho talento y conocimiento de la realidad cuando comentan nuestra educación tan venida a menos.

La sección Historia y Cultura andina tiene artículos de Julio Bustinza, Aristo Solórzano, Eduardo Arisaca Medina, Francisco Alanota, Plácido Arizaca, Noemí Elida Miranda, Javier León Quispe. Y la sección de Tecnología tiene el aporte de Vilma Sarmiento Madani y finalmente arte y literatura empieza a mostrar las remembranzas de Fidel Alfredo Villanueva Macedo, Pedro Huancayre, Luis Eudes Escobar, Juan Rosa Murguia, Efrian Valero Solis, Hernan Salas Rivera y Reynerio Mogrovejo Nuñez. Congratulaciones para estos testigos y escribanos de la educación regional.

Hay otras publicaciones como “El Centenario” del colegio del mismo nombre de la provincia de Putina dirigida por Jenry Malaga Luque, o “El Recreo Escolar” dirigido por Wilfredo Barrientos en la UGEL El Collao, que merecen un comentario aparte. Editar revistas nos es un negocio convencional. Se asemeja más a una vocación o a un deporte de aficionados cuyo objetivo es la actividad en sí misma más que el resultado económico.

domingo, 13 de enero de 2008

¡Poetas Jóvenes practiquen literatura de verdad!

FATIGAR a las musas con la necesaria dosis de creatividad e imaginación tiene su recompensa. Una de ellas es verse antologado en un libro como "13 Años de los Mejores Cuentos de 1000 Palabras" que recoge 68 de los cientos de relatos premiados y seleccionados en las versiones anteriores.
Considere poner en práctica las recomendaciones del escritor latinoamericano Horacio Quiroga. Dice así: "No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino". Después de este oportuno consejo, siéntese, inspírese y envíe su relato a la décimo quinta edición del Cuento de las 1,000 Palabras.
Las bases y los premios se mantienen: US$ 2 000 dólares para el Primer Premio, US$ 1 000 dólares para el Segundo, US$ 500 dólares para el Tercero y las tradicionales Máscaras recordatorias para las Menciones Honrosas que el Jurado determine. Son éstas suficientes razones como para fatigar a las musas durante este invierno.


BASES

1. A partir del jueves 25 de julio y hasta las 17:00 horas del viernes 31 de octubre de 1996 CARETAS recibirá los trabajos participantes en su Concurso El Cuento de las 1 000 Palabras. El jurado calificador, que estará integrado por un representante de CARETAS y por cinco personalidades de las letras peruanas, emitirá su fallo durante la primera quincena de diciembre de 1996.
2. El Primer Premio otorgado por CARETAS será de 2 000 dólares. El Segundo Premio será de 1 000 dólares y el Tercer Premio de 500 dólares.

3. El cuento que se envíe al concurso tendrá una extensión máxima de 1 000 palabras (aproximadamente cinco páginas tamaño carta, de 20 renglones de 60 golpes cada uno). El jurado se reserva el derecho, en forma excepcional, de calificar favorablemente un cuento que exceda ligeramente dicho límite en mérito a la calidad de la obra presentada, pero recomendará especialmente aquellas obras que se ciñan al límite señalado. El cuento deberá ser presentado en idioma español, en un original y cinco copias mecanografiadas tamaño carta. El tema es libre. Tanto el original como las copias deberán estar correctamente compaginadas y engrapadas.

4.. Podrán participar en el concurso todos los residentes en el Perú y los peruanos residentes en el extranjero.

5. Los trabajos deberán ser firmados con seudónimo, que figurará en la primera página. En sobre cerrado aparte y adjunto al que contiene el original y las cinco copias, el autor hará constar en la parte exterior el seudónimo utilizado y en su interior los datos completos de identidad (nombres, apellidos, documentos de identidad, dirección, teléfono). Los cuentos que omitan el seudónimo y/o que revelen la identidad de su autor, serán automáticamente descalificados.

6. Los cuentos deberán ser originales e inéditos. No se consideran los originales presentados en forma de guión de cine, teatro, radio o televisión. Los cuentos enviados no deberán haber sido presentados -con el mismo o distinto título-, a otro premio o concurso literario pendiente de resolución, lo que descalificará automáticamente al concursante.

7. Cada autor podrá presentar más de un cuento, siempre que utilice distintos seudónimos.

8. CARETAS publicará los cuentos premiados y los mejores seleccionados de acuerdo al criterio del Jurado, en fechas fijadas exclusivamente por la dirección de la revista. Los derechos de autor de los cuentos premiados serán de propiedad de CARETAS, la que abonará a los otros autores seleccionados sus respectivos derechos de autor previo acuerdo entre el autor y la revista.

9. El jurado estará integrado por las siguientes personas: Fernando de Szyszlo, Washington Delgado, Mariella Sala, Luis Jochamowitz, Germán Coronado y Jaime Bedoya, representando a CARETAS.

10. El personal de CARETAS queda inhabilitado para participar en este certamen.

11. El mero hecho de participar supone la aceptación de todas estas disposiciones. No se mantendrá correspondencia alguna vinculada al certamen. Los cuentos presentados al concurso no serán devueltos a sus autores y serán incinerados al término del mismo, sin responsabilidad para esta revista, no habiendo por consiguiente lugar a reclamo alguno. CARETAS no se hace responsable de la pérdida de originales y/o copias.


Los cibernautas interesados en medir sus cualidades literarias en el Concurso de Cuento organizado por CARETAS, deberán sujetarse a las bases adjuntas mas adelante. El envío - un original y cuatro copias - deberá hacerse por correo a la siguiente dirección:
CARETAS
Jirón Huallaga 122
Plaza de Armas
Lima, Perú.
Por favor, no enviar cuentos por correo electrónico, pues no entrarán a concurso.
Se recibirán cuentos solo hasta las 17: OO horas del viernes 31 de octubre de 1996. ¡A escribir jóvenes poetas de Puno! si pueden hacerlo claro.